La fuga de Roberto Bendaña McEwan es una clara señal de desesperación, por no contar con argumentos jurídicos consistentes para desvirtuar las acusaciones que le hacen cada una de las familias que fueron estafadas por la empresa que creó junto a su cuñado Álvaro Montealegre y Hugo Paguaga.

Lo anterior es parte de las consideraciones que hacen algunas personas que han seguido de cerca esta trama jurídica, que develó las truculencias que realizaron los tres acusados, que amparados en su máscara de empresarios, engañaron a una docena de familias a quienes les robaron cuantiosas sumas de dinero, con el cuento que obtendría jugosos dividendos en falsos Certificados de Inversión.

“Eso (fuga) te demuestra que es culpable y aquí no podemos estar diciendo que fue una persecución política, porque el que está persiguiendo a Roberto Bendaña es la justicia por demanda y acusación de las monjitas del Teresiano y yo no miró a las monjitas ejerciendo ningún chantaje político”, dijo el diputado liberal Wilfredo Navarro, al opinar sobre la decisión tomada por Bendaña de fugarse de la justicia nicaragüense el pasado 27 de diciembre.

Rechazó que Bendaña después de estafar y robar a religiosas, a mujeres y a adultos mayores que entregaron sus ahorros de toda una vida, quiera ahora confundir a la población y sugerir que las denuncias y las acusaciones por estafa agravada y crimen organizado son parte de una persecución política.

“Aquí es muy fácil, los delincuentes de cuello blanco cuando se ven descubiertos, lo que hacen es hacer señalamientos y cuestionamientos políticos, pero definitivamente el señor Bendaña estaba metido en negocios sucios y además estaba en política, pero la política no lo llevó a cometer estos delitos, es por su propia ambición y sus deseos de obtener dinero fácil”, expresó Navarro.

En tanto el Subprocurador de Derechos Humanos, Adolfo Jarquín Ortel, lamentó que Bendaña busque “el alero” o protección de los Estados Unidos para no responder por los delitos que cometió en Nicaragua.

También rechazó los argumentos de persecución política, pues ninguna de las personas que lo ha señalado de robarse los miles de dólares, han esgrimido argumentos relacionados a algún partido u organización política.

“El problema de él (de Roberto Bendaña) es un problema común, es un delito común, él está acusado de estafa, ha violentado las leyes de Nicaragua y lo lógico era que lo procesaran en los juzgados y que se buscará un castigo ejemplar. ¡Ahora dice que es un perseguido político! ¡Qué perseguido político va a ser! Aquí se le ha brindado todas las garantías procesales, aquí no ha habido violación de derechos humanos contra él”, dijo Jarquín.

Para Navarro y Jarquín, la Policía Internacional (INTERPOL) debe capturar a Bendaña y si es verdad que está en Estados Unidos, el gobierno de esa nación no debe entorpecer su captura y más bien debe ayudar a su traslado a Nicaragua.

“La justicia tiene que ser implacable, aquí tiene que haber justicia, en este caso se les debe hacer justicia a todas las personas que depositaron sus ahorros ahí, este caso no debe quedar impune”, señaló Jarquín.

De acuerdo al Ministerio Público, Bendaña, Montealegre y Paguaga lograron estafar a sus víctimas más de 2.5 millones de dólares, a través de la empresa International Investment and Financial Services.