El calendario astronómico de 2014 se estrena hoy y lo hace con las "cuadrántidas", una lluvia de estrellas que según todos los pronósticos será la más brillante del año que acabamos de estrenar. El número de meteoros visibles puede llegar a ser entre los 120 y 200 por hora convirtiendo a esta lluvia en una de las más sorprendentes y activas. Es un fenómeno muy interesante ya que los meteoros son lentos y se hacen muy vistosos.

Las lluvias de estrellas se producen cuando la traza de partículas de polvo y rocas que dejan los cometas en su órbita entran en la atmósfera de la Tierra y se volatilizan produciendo un efecto luminoso: los meteoritos. Aunque la mayor parte de las lluvias de estrellas tienen su origen en un cometa, algunas proceden de asteroides (cometas exhaustos que han perdido todos sus elementos volátiles).

Esta lluvia de meteoritos es observable desde el pasado 28 de diciembre, cuando los restos cósmicos que irradia la galaxia del Boyero comenzaron a entrar en la atmósfera terrestre, hasta el 12 de enero. Aunque su momento de mayor intensidad será el día 3 a las 20.30 horas la lluvia solo podrá observarse lejos de los nucleos urbanos.

Esta potente lluvia de meteoros es solo superada, en ciertas ocasiones, por las Gemínidas, cuyo máximo fue la noche del 13 al 14 de diciembre en el que se pudo contemplar un gran espectáculo celeste. Sin embargo, la de hoy será la más "intensa y brillante" de 2014 gracias a la Luna, que al estar en fase de luna nueva desde el pasado 1 de enero, no estará en el cielo en toda la noche y permitirá ver los meteoritos a simple vista y desde cualquier punto alejado de las área urbanas.

Las Cuadrántidas tiene su origen en un cometa extinguido, el 2003EH1 y toman su nombre de la constelación "Quadrans Muralis", descubierta por el astrónomo francés Jerome Lalande en 1795. Esta constelación está situada entre las de Bootes y Draco y su nombre deriva de un instrumento astronómico utilizado hace cientos de años para ver las estrellas. Aunque la constelación ya no está reconocida por los astrónomos, dio su nombre a esta lluvia de meteoros por primera vez en 1825.