Quemar un muñeco lleno de pólvora o El Viejo como se le llama popularmente, representa una despedida de todo lo vivido durante el año que termina sea malo o bueno, es una de las tradiciones que se ha arraigado en la población capitalina, que en horas previas a finalizar el 2013 han acudido a los puestos de venta de pólvora para adquirir uno para quemarlo en punto de las 12:00 de la noche o las 0:00 horas del 1 de enero y de esa forma también recibir positivamente el 2014.

Hay quienes prefieren elaborarlo por su propia cuenta, pero para quienes no cuentan con el tiempo y con los objetos para elaborarlo, en los puestos de pólvora se los ofrecen a un precio favorable entre los C$400 y C$600 con todo lo necesario para celebrar el fin de año y recibir el año nuevo.

“Ese es el viejo que la gente viene a comprar todos los años para finales de año, ya vienen preparados solo para pegarle fuego, porque traen bombas, carga cerrada, bombas de caramelos e incluso arbolitos para que se miren más emocionante su quema”, expresó Jeannette Ortega.

Franklin José Guevara destacó que los elementos principales en la elaboración de El Viejo, como se le llama tradicionalmente a los muñecos con pólvora, son la ropa, los zapatos y por supuesto la variedad de pólvora que se coloca en su interior para entretenimiento de los espectadores.

“Quemar el muñeco es quemar todas las penas, todos los problemas y que empecemos un año nuevo con tranquilidad, paz y sinceridad”, agregó Guevara.

Eduardo Castañeda, poblador del Reparto Las Brisas afirmó que todos los años compra un Viejo para quemarlo la noche del 31 de diciembre, con lo cual pide que reine la alegría, la paz, la tranquilidad y la salud en las familias nicaragüenses.