Sábado, domingo, lunes o martes, el día es lo de menos, lo cierto es que miles de familias nicaragüenses siguen visitando la Ciudad de Belén en el Parque Luis Alfonso Velásquez Flores, para hacer renacer en sus corazones al Cristo Salvador.

Entre 7 y 9 mil personas están llegando a la Ciudad de Belén todos estos días de Navidad y Fin de Año, lo que confirma que las familias están aprovechando al máximo estos días de vacaciones, ya sea recorriendo de palmo a palmo la Avenida de Bolívar a Chávez o el Puerto Salvador Allende.

Largas filas se hacen para ingresar a la Ciudad de Belén, algunos nos confesaron que han repetido la experiencia en diversas ocasiones, como el caso del joven Juan Méndez Artola que lo hizo por primera vez el 24 de diciembre junto a su novia y este domingo lo vimos con toda su familia, incluyendo sus sobrinos y abuelitos.

“Quise que mis padres vinieran a observar esta magnífica idea de recrear a tamaño natural las condiciones en que nació el Salvador Jesucristo, esto además de entretener, también educa religiosamente a la gente, pues muchos niños desconocen y con esto aprenden”, dijo Méndez, mientras explicaba a sus sobrinos las vestimentas que utilizaban las personas de la época.

Doña Maura Sandoval Ponce que andaba en compañía de sus nietos e hija, afirmó que el año pasado visitó esta recreación de Belén en dos ocasiones y en este 2013 lo realizó en estos últimos días del año, porque pensó que iba a estar menos concurrido, sin embargo se equivocó, pues la población prácticamente llega por centenares, todas portando cámaras de videos o fotográficas para llevarse el recuerdo.

“Qué cosa más linda y más bella para la gente pobre que no tiene donde ir, a jugar a unos juegos como estos que están aquí (Parque Luis Alfonso Velásquez) y venir a la Ciudad de Belén, lo más grande, lo más lindo, estoy satisfecha y le pido a toda la ciudadanía que vengan a ver esta maravilla”, dijo doña Maura.

Aplaudió todas y cada una de las ideas que viene concretando la compañera Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía del Gobierno Sandinista que lidera el Comandante Daniel Ortega Saavedra.

“Aquí andamos sin dinero, pero andamos recreándonos la vista, el gusto, el corazón y yo felicitó a la señora Rosario, al presidente (Daniel Ortega) que son mis elegidos en mi corazón y en toda mi familia”, declaró doña Maura.

Y expresiones como la de esta señora, se repiten en la mayoría de visitantes que se confiesan admirados de los detalles, del realismo con que fue diseñada esta Ciudad de Belén, que demuestra la unidad familiar de la Virgen María, de José y del Niño Jesús.

“Esto es una buena idea para que vengan a divertirse aquí, que vengan a ver cosas buenas y así lleven mejores ideas para los adolescentes”, dijo Luz Marina Zelaya de Granada.

El niño Uriel González dijo estar muy emocionado por conocer la historia del nacimiento de Jesucristo, tanto le gustó que invitó a dos amigos del barrio Oswaldo Manzanares.

“Este lugar está bueno para venir a pasear, a conocer y a ver cómo nació el señor Jesucristo, está bueno, invitó a todas las personas a que vengan”, dijo Uriel.

Por todos lados rostros felices

La Ciudad de Belén no solamente ha sido visitado por los capitalinos o por habitante del norte del país, también ciudadanos nicaragüenses de nuestra Costa Caribe están llegando para conocer sus detalles, los colores y el pesebre donde están María, José y el Niño Jesús.

“La invitación que hago a las familias es que vengan a pasarla diferentes, hay muchos niños y están encantandos, sorprendidos y lo que me encantó es la diversidad de los personajes, también las muchachas que están vestidas de ángeles, hay variedad entre lo real y lo imaginario”, comentó Raquel Cáceres originaria de Puerto Cabezas en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Agregó que tanto la Ciudad de Belén, así como el Salvador Allende, la Avenida de Bolívar a Chávez, el mismo parque Luis Alfonso, han sido creados exclusivamente para pasar un momento en familia como es la Navidad y eso lo está haciendo al llegar junto a su esposo y dos [email protected]

Y mientras en Belén uno se puede contagiar fácilmente de la felicidad familiar, está misma alegría se multiplica en los rostros de aquellos miles que llegan a admirar los diferentes pesebres o nacimientos instalados por las instituciones del Gobierno Sandinista a lo largo y ancho de la majestuoso e iluminada Avenida de Bolívar a Chávez.

Cada espacio de la avenida es recorrido por las familias ya sea a pie, en motocicletas o en vehículos, todos quieren llevarse una estampa o un recuerdo de los pesebres.

“Desde el tiempo que yo tengo de vivir hasta ahora veo esto para nosotros los ciudadanos, más que todo para los niños para que se vengan a divertir en las cosas marianas, gracias a Dios tenemos un buen presidente para los pobres, para nosotros que somos el pueblo”, dijo Rodolfo Reyes.

Para don Rodolfo que reside en el barrio Liberia estos espacios son estrictamente familiares, porque aquí se aprovecha de traer a los hijos, sobrinos, a los abuelitos “y claro que fue una buena idea, porque esto no es vagancia, esto es para venirse a divertir sanamente”.

Para Urania Zavala de Yalagüina Madriz, lo que se vive y se disfruta en cada espacio, desde el parque, la Ciudad de Belén, la avenida Bolívar es “demasiado maravilloso y demasiado bonito”.

“Esto es la mejor Navidad que he pasado porque todo está muy bonito, se comparte en familia y definitivamente promueve a la familia bastante, uno lo disfruta en familia, ya hemos venido dos veces, no somos de acá, pero si fuéramos de Managua seguiríamos viniendo todos los días”, dijo Zavala que se tomaba foto en cada pesebre que iba visitando junto a su hermana e hijo.

Mientras Urania modelaba en cada pesebre, el payaso Rabisqui estaba en la acera del tiangue La Purísima vendiendo narices rojas, las cuales ofrece a 30 córdobas para alegría de los niños que naturalmente le gustan las ocurrencias de cada payasito.

“Esta avenida Bolívar ha significado mucho para mí porque atrae muchos niños y muchas personas y me genera trabajo porque vendo muchos globos y muchas narices”, dijo Rabisqui, cuyo nombre de pila es Cristian Mora residente en el barrio Venezuela.

Rabisqui en esta temporada navideña sale de su casa a las tres de la tarde y desde las cuatro comienza a vender sus globos a 10 córdobas y las narices rojas de payasito a 20, al final de la noche ha logrado vender un promedio de 30 narices y unos 40 globos.

“Las ventas han estado buenísimas”, reconoce Rabisqui que regresa a su hogar a eso de las 9 de la noche, en ese momento le toca hacer feliz a su propio hijo que lo espera ansioso, mientras su esposa se encarga de darle de cenar y contabilizar las ventas logradas.