La niña Nancy Marbelly Calero de la comunidad de Las Sabanitas ubicada en el municipio de La Concepción, departamento de Masaya, falleció trágicamente ahogada en una pila de sebo que se encuentra ubicada en el vertedero de Nindirí, a donde llegó a recoger desperdicios con su madre Ana Raquel Calero Sánchez, afirmó una fuente de la alcaldía de Nindirí.

De acuerdo con Verónica Salazar, relacionista pública de la alcaldía de Nindirí, la pequeña de siete años de edad, entró con su madre al vertedero, lo cual dijo es inexplicable por cuanto los reglamentos de la municipalidad determinan que a ese sitio no pueden entrar niños.

Salazar habló con El 19 Digital sobre lo ocurrido con la menor, cuya inmersión en la pila ocurrió aproximadamente entre la 1 y 2 de la tarde del jueves, supuestamente en un descuido de la madre que se dedicaba a la recolección de desperdicios para una crianza de cerdos.

Según dijo la representante de la municipalidad, de acuerdo a la versión de la madre, Ana Raquel Calero, ella se separó un momento de la menor dejándola con un celular en la mano y la niña aparentemente quiso alcanzar un peluche y un paraguas que se encontraban en la pila y cayó a ella.

Cuerpo encontrado hasta las seis de la tarde

La funcionaria de la alcaldía insistió que la entrada al vertedero está prohibida para niños y eso lo saben los recolectores, cuyo 80 % son originarios de Nindirí, en tanto que la niña y su madre son de la comunidad de Las Sabanitas, en la Concha.

Miembros del benemérito cuerpo de bomberos de Nindirí y Masaya, personal de la alcaldía y recolectores dilataron unas cinco horas en la búsqueda de Nancy Marbelly, esfuerzo en el que participó también maquinaria de la comuna para sacar los desechos de la pila y tratar de encontrar a la niña.

La pequeña fue encontrada por los bomberos a eso de las seis de la tarde y de inmediato la alcaldía de Nindirí se dispuso a ayudar para la preparación del cuerpo de la menor en el hospital de Masaya, al tiempo que ayudó a la familia Calero en el transporte de la pequeña hacia su comunidad, así como en los gastos de la vela, según la compañera Salazar.