Como se sabe, el mosquito transmisor del dengue se llama Aedes aegypti. Hay varias especies de Aedes y de otros mosquitos, pero solo el Aedes aegypti transmite el dengue y otras enfermedades como la Fiebre Amarilla, el Zika y el Chicungunya. Es importante poder reconocerlo. Mide menos de 1 cm, es de color negro o marrón, y su característica principal es que tiene rayas blancas plateadas en el cuerpo y en las patas. Es fácil identificarlo a simple vista, o con una lupa. Solo la hembra de este mosquito pica, porque necesita chupar sangre para el desarrollo de sus huevos. Los machos, que viven menos tiempo y no pican, se alimentan chupando savia vegetal.

Los Aedes pican de preferencia en las primeras horas de la mañana y al atardecer, y prefieren las piernas y los pies. Buscan sitios sombreados y por lo general no pican de noche, aunque si hay luz en la habitación lo pueden hacer. Son sensibles a las corrientes de aire y a la temperatura. No les gustan los abanicos ni el aire acondicionado. En general, los mosquitos que zumban y pican de noche son de otras especies. Los Aedes pueden volar a una distancia de hasta 100 metros, pero no suelen vivir a más de 500 metros de altitud sobre el nivel del mar; por ello las ciudades sobre esta altura no suelen padecer dengue. Es una buena práctica durante el día vestir pantalones y camisas de manga larga y usar repelentes para evitar ser picados, en especial durante las epidemias. También conviene colocar cedazos en puertas y ventanas de la casa y en las habitaciones.

Para saber qué tan infectados estamos podemos buscar los huevos de estos mosquitos (pegados a la pared de los recipientes con agua), las larvas y pupas en los depósitos de agua. Esto puede hacerse con una simple lámpara de mano alumbrando el agua de forma oblicua. Así se evidencian las larvas y sus grandes cabezas, pues tienen movimiento. Muchos trabajadores de las brigadas anti vectores les dicen “cabezones”. Una hembra pone en promedio unos 65 huevos, y a lo largo de su vida puede poner hasta 1000. En una semana los huevos se transforman en mosquitos voladores que pueden picar. Estos huevos son resistentes a la sequedad y pueden ser fértiles hasta un año después de ser puestos.

Hay que decir que, aunque uno elimine todos los mosquitos adultos (con fumigación) y los criaderos en su casa, los mosquitos pueden llegar de casas vecinas que están infectadas con adultos y criaderos activos, lo mismo de otros sitios donde hay basuras con agua acumulada. Estos criaderos son los que aseguran la reproducción continua de zancudos. Por ello es esencial que todas las casas de una comunidad estén libres de criaderos. Una sola casa infectada amenaza la salud de todos los residentes de un barrio o comunidad. Los mosquitos pueden reproducirse también en los recipientes de desecho en los basureros y patios abandonados, montosos y sucios, de manera especial durante la estación lluviosa. Lo otro que se debe saber es que solo un mosquito que ha picado a una persona enferma de dengue puede transmitir la enfermedad al picar a otra persona. Si un Aedes que no está contaminado con el virus del dengue pica a otra persona no puede transmitir ese virus. Por ello es importante que las personas sospechosas de dengue o ya diagnosticadas por un médico, eviten ser picados por los Aedes, ya que ese mosquito puede volar lejos y picar a una persona sana, esparciendo la enfermedad. Por esto los enfermos de dengue deben usar mosquiteros y otros medios de repelencia de los mosquitos.

Sangre, agua y conducta humana son los tres elementos esenciales para la proliferación de los mosquitos. Que chupen sangre puede evitarse tomando las medidas ya mencionadas. Y que no puedan reproducirse se consigue eliminando todos los potenciales criaderos de sus huevos, es decir, eliminando el agua de todo tipo de recipientes, llantas y desechos, o colocando larvicidas en los depósitos como baldes, tanques, barriles, pilas, maceteras, floreros, latas y demás. Los larvicidas más usados son el insecticida Temephos (Abate) y el bacilo BTI. Las brigadas anti dengue del MINSA, conocedores de esta situación, recorren todo el país fumigando y colocando larvicidas en esos depósitos. De ahí la importancia de dejar entrar a las brigadas a sus casas y de que se abran las puertas y ventanas cuando pasen las máquinas fumigadoras para abatir las poblaciones de mosquitos adultos.

El tercer elemento mencionado es el de la conducta humana, para conocer mejor las causas de esta enfermedad y asumir la responsabilidad sanitaria que corresponde. Esto referido al manejo del agua domiciliaria, depósitos de la misma, y control de recipientes usados y basuras. Por ello es que los programas nacionales contra las epidemias de dengue cuentan con un componente de educación y concientización sanitarias, orientadas a promover conductas que minimicen el riesgo de promover la proliferación de este pequeño pero trascendental enemigo.

Lo queremos decir de nuevo: basta una sola casa infectada de mosquitos y con criaderos activos para que se comprometa la salud de toda la comunidad.

*El autor ha sido asesor en salud y ambiente de la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), durante 25 años.