Coincidiendo con la buena voluntad del Papa Francisco, en su mensaje de Navidad dedicado al pueblo nicaragüense, Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, expresó que estas fiestas decembrinas son para fortalecer la unidad familiar.

“El Papa Francisco nos está invitando a fortalecer la vida familiar, y nuestra Conferencia Episcopal, en comunión con ese hermoso sentimiento del Papa, nos está proponiendo el año 2014 como el año de la familia”, refirió.

Monseñor Brenes indicó que la Navidad es uno de esos momentos del año en el cual se da la vivencia familiar, recordando el Nacimiento del hijo único de Dios y el sentimiento que todos beben de tener es de amor, bondad y misericordia.

“Que este tiempo de Navidad sea ese momento para convivir, fortalecer y estar en familia; es un momento único que debemos de aprovechar. Pensemos que el misterio de la Navidad consiste en sentir la cercanía de Dios que llega a nuestras vidas de una manera asombrosamente cercana”, señaló.

Con su Nacimiento, Cristo ha traído al mundo mucha alegría y esperanza

Destacó que el amor de Jesucristo ha sido personal, llegado a entregarse por los seres humanos, y logrando estar siempre vivo entre nosotros, ofreciéndonos su salvación y amistad.

“Con su Nacimiento, Cristo ha traído al mundo mucha alegría y esperanza, desde el mismo momento de su concepción en el vientre purísimo de María, fue motivo de alegría”, manifestó.

Monseñor expuso que para muchos padres, esposas e hijos, que quizás no vayan a gozar de la cercanía de un ser querido en esta Navidad, el recuerdo de tantos momentos vividos son sentimientos vivos que hoy les estarán presentes.

“Les invito a que en cada hogar dejemos un espacio para que lo ocupe Jesús, si así lo hacemos no dudo que llegará, lo ocupará y nos llenará de alegría y esperanza”, indicó.

Que la fraternidad y el amor reinen en todos los hogares de Nicaragua

Explicó que el Señor Jesucristo quiso nacer bajo un techo de una familia con muchas limitaciones, como muchas que puedan existir en nuestro país, pero fue una familia unida que le supo dar cariño, calor y sobre todo mucho amor.

“Nos puede materialmente faltar muchas cosas, pero donde hay cariño, amor, fraternidad, eso basta para ser feliz. Alegría y Esperanza, que habitando en nuestro corazón, cual discípulos y misioneros de Cristo, podremos en este tiempo transmitir a muchos de nuestros hermanos”, detalló.

Monseñor Brenes expresó que desde su corazón, como padre, pastor, amigo y hermano mayor en la fe, les desea lo mejor de este hermoso tiempo a las familias nicaragüenses; y dio sus mejores deseos para que la armonía, la fraternidad y el amor reinen en todos los hogares de Nicaragua.