La creencia cristiana de la Estrella de Belén, que marcó el lugar donde nació el Mesías en el pequeño pueblo de Belén, en la ciudad de Nazaret hace más de dos milenios, se fundamenta en fenómenos astronómicos que sí ocurrieron y que la ciencia certifica su ocurrencia.

La tradición cristiana indica que la estrella de Belén mostró el camino a los tres reyes magos, sabios provenientes del oriente quienes llevaron deliciosos obsequios al nuevo Mesías.

En la Tierra, la estrella fue vista como un gran lucero, un fenómeno astronómico descrito por diferentes culturas entre las que destacan el Imperio Chino y Persa.

El presidente de la Asociación Científica de Astrónomos y Astrofísicos Nicaragüenses (Astronic), David Castillo Pacheco, explica que existen al menos tres fenómenos que pudieron haber ocurrido hace más de dos mil años y en los cuales la ciencia fundamenta la existencia de la Estrella de Belén que marca el nacimiento de Jesús de Nazaret.

Pacheco mencionó que existen tres hipótesis sobre la Estrella de Belén. La primera señala que la estrella fue el paso del cometa Halley, un evento que fue registrado por los chinos y los coreanos en esa época.

La segunda se refiere a la explosión de una supernova o el nacimiento de una estrella. Según Pacheco en el año en que nació el Mesías se dio un registro de ese tipo de fenómeno en la constelación del Águila.

Finalmente la tercera teoría, que a juicio de Pacheco es la que tiene más fundamento científico, es la triple conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno.

“Esta triple conjunción planetaria se dio entre el planeta Saturno y el planeta Júpiter. Se le llama triple conjunción porque en el año se dieron tres momentos que el planeta Júpiter y Saturno se unieron tres veces, esto se dio en la constelación de Piscis, por eso una de las representaciones de Cristo es como un pescado”, comentó Pacheco.

Por otro lado, explicó que según la creencia persa y mesopotámica, se identifica a los planetas Saturno con un rey viejo y Júpiter con un rey nuevo. Algo que fue relacionado con la muerte del rey Herodes y el nacimiento de un nuevo Rey, que es Jesucristo.

Según Pacheco, la teoría que tiene más base científica es la triple conjunción entre Saturno y Júpiter, “fue un fenómeno astronómico sumamente extraordinario”, concluyó.