Hay varias formas de la demencia, aunque la enfermedad de Alzheimer es la forma más conocida. En general la demencia es una condición en que las células nerviosas o neurones del cerebro deterioran más rápido que lo normal. El daño que resulta a la red de neurones debilita las conexiones cerebrales que controlan la memoria, las emociones, la capacidad mental y también funciones físicas como el control del equilibrio o, en casos extremos, la capacidad de comer o tragar líquidos. Entre las síntomas mentales más comunes de personas que padecen de la demencia son las creencias falsas. Por este motivo, es legítimo considerar que en su manejo de las relaciones internacionales, la clase gobernante norteamericana es, en su esencia, demente.

En sus declaraciones rutinarias las fuentes gubernamentales norteamericanas afirman varias creencias falsas que constituyen las suposiciones principales de la política externa norteamericana. Los principales medios de comunicación norteamericanos las repiten y refuerzan constantemente. Por un lado, creen que su sociedad es superior moralmente y culturalmente. Por otro lado creen que su poder militar y económico es sin par. Desde luego, los pueblos originarios norteamericanos y las poblaciones del mundo mayoritario conocen demasiado bien la profunda genocida criminalidad norteamericana. Lo han vivido durante las interminables intervenciones norteamericanas desde, por ejemplo, Cuba, Filipinas, Haití y Nicaragua pasando por su masiva genocida agresión contra Corea, Laos, Camboya y Vietnam, hasta sus guerras en Afganistán e Irak.

A pesar de toda su falsa retórica sobre los derechos humanos, la democracia y la libertad, no ha cambiado para nada la intención criminal y la agresión genocida de la política exterior norteamericana. Lo que sí ha cambiado es la manera de su ejecución. Al ver la derrota de su ocupación militar de Irak y Afganistán, Estados Unidos y Canadá han preferido usar fuerzas de poder para librar sus guerras de agresión y ocupación. De esta manera, después de su fracaso en Irak, abusaron la figura de la ONU para imponer su política en Haití y, en contubernio con Francia también, en Costa Marfil. Contra la Jamahiriya Libia, apoyaron a las fuerzas terroristas pseudo-islamistas de Al Qaeda junto con Arabia Saudita y Qatar. En la guerra contra Yemen respaldaron a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Ahora en Siria siguen ayudando a los extremistas terroristas de ISIS y las fuerzas separatistas kurdas. Contra el gobierno de Myanmar apoyan fuerzas separatistas de varias etnias rebeldes. Contra Rusia en Ucrania apoyan el régimen de simpatizantes nazis de Kiev. Contra Palestina facilitan el genocidio del régimen sionista de Tel Aviv. Contra la República Popular Democrática de Corea empujan provocaciones junto con Corea del Sur. Contra China fomentan provocaciones con Taiwan. Contra el gobierno de Venezuela manipulan a las autoridades de Guyana. Así que, las fuerzas armadas norteamericanas no han empeñado una campaña militar propia de gran envergadura en más de veinte años.

Desde 1945, la única guerra que han ganado fue contra Irak en 1991, un conflicto muy desigual que duró apenas un mes. Sin embargo, las y los dirigentes norteamericanos siguen insistiendo que sus fuerzas armadas son las mejores y más poderosas del mundo. Su presupuesto militar es superior múltiples veces a los presupuestos militares de la Federación Rusa o de la República Popular China. Pero la cultura de corrupción y desperdicio es tal que ahora Estados Unidos no es capaz de suministrar más armamentos a sus aliados pro-Nazi en Ucrania porque ni tiene suficientes para sus propias fuerzas armadas. Como especialistas en la materia han notado, Estados Unidos no puede competir con el dinamismo de la industria militar de Rusia y está retrasado por más de diez años en el desarrollo de sistemas de misiles y otras armas avanzadas en comparación con las armas rusos.

Problemas de todo tipo han plagado sus proyectos estrellas de construcción de barcos y aviones de guerra, como en el caso del avión F-35 o los barcos de combate litoral. En Ucrania, su capacidad de defensa aérea y de medidas electrónicas se han demostrado inferiores por mucho a los sistemas rusos. Durante nueve meses, pequeño y empobrecido Yemen ha derrotado la marina de guerra norteamericana en el Mar Rojo cuando Yemen ni tiene una fuerza naval, pero sí ha sabido hacer un uso hábil y eficaz de su armamento misilístico y sus drones armadas. Todo esto quiere decir que es otra demente creencia falsa de las élites norteamericanas pensar que pueden prevalecer en una guerra contra Rusia y China, ni por aparte ni mucho menos juntos.

De hecho, no tienen el poder militar para ganar ni una guerra convencional a gran escala ni una guerra nuclear, de que por supuesto nadie va a salir vencedor porque todos morirán. Este pasado 20 de junio el Presidente Putin dijo a los medios de prensa rusos, “Todavía no necesitamos poder hacer un golpe preventivo porque nuestro contraataque garantiza destruir el enemigo...La Federación Rusa siempre mantiene sus fuerzas nucleares estratégicas en un estado de preparación permanente para el combate. Es por eso que no estamos muy preocupados por las acciones actuales de los países occidentales.” A pesar de esta realidad, hay sectores de las élites norteamericanas que piensan que sí saldrán vencedores en una guerra nuclear si pueden atacar primero. Así son de dementes. El Presidente Putin ya ha explicado que la respuesta rusa siempre sera devastadora.

Un peligro inmediato es que Estados Unidos enviará armas nucleares tácticas para usar en Ucrania donde la derrota definitiva de las fuerzas de la OTAN se acerca cada día más, con horrendas pérdidas humanas al lado de Ucrania de más de 2000 soldados diario. Otro posible lugar para el despliegue y uso de armas nucleares tácticas es en el Líbano, donde Israel planifica atacar a pesar de que es casi seguro que enfrenta una derrota segura ante las fuerzas de Hizbollah. Las fuerzas de Hizbollah manejan un arsenal enorme de muy sofisticadas misiles. Además han demostrado que pueden desplegar drones militares avanzadas y técnicas de guerra electrónica más eficaces que las de las fuerzas genocidas sionistas. Así que para compensar su desventaja militar es posible que las y los sionistas desplegarán sus armas nucleares. A estas posibles despliegues de armas nucleares es imposible prever otra secuela que la catástrofe de una terrible guerra destructiva a nivel internacional.

Aparte de la demente creencia falsa de las elites norteamericanas que son invencibles militarmente, también creen que no hay alternativa a su histórico control del sistema financiera internacional. Piensan que pueden robar los activos de países como Libia, Venezuela, Afganistán, Irán y Rusia sin tener que enfrentar consecuencias negativas. Pero también tambalea el poder norteamericano en el sistema internacional de finanzas. Una parte cada vez mayor del comercio internacional se hace en monedas locales sin usar el dólar estadounidense. Muchos países prefieren aumentar sus reservas de oro en vez de comprar bonos tesoreros estadounidenses. China y Rusia están deshaciéndose de sus activos denominados en dólares.

Es importante no exagerar el impacto de este fenómeno o la velocidad de su desarrollo, pero va de la mano con la explícita determinación de los países del grupo BRICS+ de acordar, desarrollar e instalar un robusto sistema de pagos independiente. Este sistema eliminará la necesidad de usar sistemas de pagos dominados por las élites norteamericanas. Desde 2018 se ha desarrollado el sistema “Brics Pay” que es un sistema para facilitar pagos digitales seguros entre los diez países de Brics+ para empresas y consumidores en su moneda local. Las transacciones se efectúan por medio de un sistema de mensajería de pagos que convierte entre un formato y otro para así soportar no solamente el sistema occidental SWIFT de mensajería financiera sino también el formato chino CIPS y el formato ruso, SPFS.

Desde hace varios años en varios países aparte de Rusia y China se ha podido usar sistemas de pago digital como MIR Pay, el sistema de pagos ruso y Union Pay, el sistema chino. Brasil tiene su sistema de pagos digitales ELO y la India el sistema RuPay. El desafío para lograr la independencia financiera internacional es de asegurar que, para completarse, las transacciones no pasen por el sistema bancaria norteamericano o europeo. En su turno, para el momento esto requiere que los bancos centrales de los países de Brics+ tienen que garantizar lineas de permuta (o swap en inglés) para asegurar que los bancos que implementan Brics Pay tienen las divisas necesarias para las conversiones correspondientes. Eventualmente, se propone acordar un sistema de pagos basado en una canasta de divisas como la unidad de cambio referente.

Se especula que esto puede ser un paso hacia una moneda común para los países del sistema Brics+ pero la diversidad de las economías de sus países miembros sugiere que esa posibilidad queda muy lejos todavía. Con o sin una moneda común, el desarrollo de los aspectos tecnológicos y financieras para consolidar un robusto y eficiente sistema de pagos independiente señala que se acerca el fin de la tiranía occidental del sistema internacional financiero. La respuesta del Occidente ha sido desde 2021 de desarrollar el sistema mBridge como una plataforma de moneda digital compartida entre los bancos centrales y bancos comerciales participantes. La participación de China en mBridge indica que las élites occidentales por lo menos entienden que van a tener que hacer su sistema compatible con los sistemas de pagos independientes como BricsPay.

Por supuesto, este nuevo contexto de las relaciones internacionales para los países de América Latina y el Caribe abre nuevas alternativas de gran importancia en todos los aspectos de la vida nacional de nuestros países. China ha sido el socio comercial más importante para América del Sur desde 2015. Sus proyectos de infraestructura en El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá indican que China ve a Centroamérica como una región clave para sus relaciones comerciales en el futuro. Para Nicaragua, la expresión concreta de esto es la ampliación del puerto de Corinto, su rol come destino de la nueva ruta marítima desde el puerto chino de Tianjin y el inicio de la construcción de un nuevo aeropuerto intercontinental al norte de Managua.

El hecho de que las élites norteamericanas ven este desarrollo comercial y de infraestructura como una amenaza es una prueba más que no quieren el desarrollo de nuestros pueblos. En vez de aprovechar las grandes oportunidades comerciales y financieras presentadas por el desarrollo económico en base a la solidaridad y la cooperación genuina, las y los dirigentes nortamericanas ven solo amenazas a su control y dominio en la región. La demente paranoia norteamericana prefiere ver a nuestros países en crisis e inseguridad, como están ahora Argentina, Ecuador, Haití y Perú, que tener una región estable, próspera e independiente.

Como comentó en septiembre del año pasado nuestro Presidente Comandante Daniel, Los BRICS: China, la Federación Rusa, la India, Brasil, África del Sur, cinco Países que venían ahí abriendo camino, y los Imperios, los Imperialistas de la Tierra, lógicamente tratando de evitar esa integración entre Naciones que quieren cooperar, Naciones que se integran, se incorporan, no para invadir a otro País, no para bombardear a otros Países, sino que se unen para fortalecer las relaciones en el campo económico, en el campo comercial, en el campo social, en el campo productivo. ¡Es una lucha por la Paz! Ese es el primer gran quiebre, el primer gran golpe que recibe la tiranía del Imperialismo a la que ha estado sometido el Mundo, a la tiranía de los Imperialistas de la Tierra”

Para Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela especialmente, las nuevas estructuras de Brics+, de la Unión Eurasiática y de las iniciativas globales de la República Popular China ofrecen rutas hacia una emancipación cada vez mayor de la calle sin salida de sus relaciones con Norte América o la Unión Europea. Estos cuatro países del ALBA han solicitado poder integrarse al grupo de países BRICS+, lo cual les permitirá compartir en el desarrollo de Brics Pay como un sistema robusto y eficiente de pagos internacionales independientes. Para Cuba, Nicaragua y Venezuela esto ofrece una posibilidad real para liberarse de la estrangulación económica provocada por las diversas medidas restrictivas financieras aplicadas por el sistema bancaria norteamericana.

Esta y otras verdades existen aparentemente a espaldas de las élites gobernantes norteamericanas. Allí, se trata de una generación de ejecutivos, de políticos y asesores quienes todavía no han asimilado la nueva realidad mundial. La mayoría de ellas y ellos no tienen contacto afuera de la burbuja invernadero de sus vidas privilegiadas. Se han acostumbrado a creer que sus modelos digitales neoliberales y neoconservadores equivalen al mundo real. Cuando hacen un error o algo sale mal en sus aparatos de cálculo y planificación virtual, simplemente presionan el botón de reinicio y vuelven a empezar como si no pasó nada. Es por haber abrazado la demente ideología y manera de ser de esta criminal clase gobernante norteamericana que las élites derechistas en América Latina y el Caribe han hundido sus países en intratable crisis.

En América Latina y el Caribe, para el momento México no quiere adherirse al grupo Brics+, pero todo indica que va a seguir su proceso de transformación con políticas que aborden las necesidades y aspiraciones reales de su población. Por el mismo motivo de saber responder a la realidad de su pueblo, el Presidente Nicolás Maduro ganará las elecciones en Venezuela este 28 de julio. En Colombia, Gustavo Petro tiene un respaldo popular mayoritario porque lucha para realizar las aspiraciones por la Paz de la gran mayoría de la población colombiana. Lo mismo ocurre en el caso del Presidente Lula da Silva en Brasil. Está claro que América Latina y el Caribe avanzará en las rutas de prosperidad y Paz en la medida que se integra al nuevo mundo soberano de solidaridad y cooperación genuina enfocado en las verdaderas necesidades y aspiraciones de las familias y de la persona humana de sus poblaciones.