En su largo recorrido que el argentino Ernesto Guevara de la Serna realizó por todo el continente latinoamericano, tres ejes fueron fundamentales a su paso: Nicaragua, Guatemala y México.

En México tuvo contacto con los hermanos Arsacio y Blas Vanegas Arroyo quienes lo entrenaron en defensa personal y tiro de armas y la vía para conocer a los revolucionarios cubanos Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y demás compañeras cuya intención era pulverizar la ladronera de las tiranías.

En Guatemala saber de primera mano en 1954 el golpe de estado al gran Jacobo Árbenz quien como presidente de esa pequeña nación latinoamericana intentó sacar del atraso milenario a los pueblos indígenas.

En Nicaragua, darse cuenta de la destrucción somocista de todo intento democrático y de la resistencia estudiantil y popular por avanzar entre los errores y las proclamas.

Mientras tanto, la mexicana Claudia Sheinbaum tiene del asombro mundial todo el respaldo de haber llamado la atención con su postura educada y firme en proclamar como programa de gobierno el segundo piso de la muy famosa Cuarta Transformación.

La atención mundial también se centró en los gravísimos errores que la oposición mexicana expidió con mucha enjundia y guerra sucia que solo la arrinconó en sus limitaciones y posarse en el foro de la peor de las derrotas nunca antes vistas, para dar paso a una nueva visión de salvar al mundo del capitalismo voraz, de la originalidad y destreza política de sus dirigentes, de la juventud que supo defender en los debates con mucha paciencia, los argumentos centrales de la nueva era: por el bien de todos, primero los pobres.

El Che Guevara sigue siendo admirado en todos los países del mundo, cigüeñal de la inspiración de los mártires nicaragüenses y bolivianos, de los caídos guatemaltecos que se empeñaron en sacrificar sus vidas por una nueva realidad para los habitantes, el argentino es ícono mundial de lucha y heroísmo, ya las juventudes italianas o coreanas, estadounidenses o francesas, proclamaron el fin de una era de iletrados y al dar paso a las revoluciones juveniles que cambiaron la faz del mundo, portando su retrato y sus consignas, su ejemplo y sus idearios.

Nicaragua es un país impresionante por donde se le vea: no solo es la ruta de una revolución triunfante y boyante con clarísimos resultados a la vista del mundo, su alta tasa de turismo y las exportaciones al mercado mundial es sinónimo de una política popular y del respaldo de las instituciones que la misma revolución coadyuvó.

México vive también el dobleteo del triunfo en las urnas, consigue lo que se propuso, la derrota de la oposición mal calculada no sale de su azoro y desvergüenza y aprovechan según ellos y ellas, a reconocer su derrota para culpar de todos los males engendrador por ellos mismos a estos 6 años del obradorismo ,que permitió que cada año mas de 700 mil millones de pesos se repartieran en mas de 30 millones de hogares, lo que le dio un giro inolvidable y muy esperado por decenios.

Un día le pregunté al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas si había conocido al comandante Fidel Castro y me dijo con mucho orgullo que su amistad se alternó mas que nada con el Che Guevara, pues ambos fueron compas en el Instituto Politécnico Nacional. También tuve la honra de haber conocido a don Blas Vanegas Arroyo, principal entrenador de los cubanos y el argentino en la ciudad de México y en Tuxpan Veracruz, para que esos 82 hombres saliera en el Granma y llegaran atropelladamente a las selvas fangosas del territorio madrugador cubano y tan solo 12 guerrilleros sobrevivieron a la andanada del ejército de batista, entre los cuales iba el gran Che y sus anhelos irreductibles de pasar a la historia.