¿Qué libertad de expresión es esa que permite denigrar y vilipendiar a las personas, fundamentalmente a las mujeres?

No es posible que un periódico que se ufana de ser el Diario de los Nicaragüenses, utilice personas resentidas y amargadas para atacar la honorabilidad y honra de una mujer.

En esa oportunidad las baterías de La Prensa, se enfilaron contra Rosario Murillo, la mujer que ha cometido el único pecado de ayudar al bienestar del pueblo nicaragüense.

Realmente no se puede esperar otra cosa de un diario cuyos propietarios pertenecen a una familia que históricamente se ha creído con el derecho de ungir, poner, quitar, botar y eliminar gobiernos que no sean de su “abolengo”, ni defensores de sus mezquinos intereses.

Despreciable y misógeno

Cuando trabajé en La Prensa junto a Annuar Hassan, lo observaba tan discreto, distante e introvertido, que jamás se me hubiese ocurrido que guardara tanto odio, saña y rencor en su corazón. Tuvo sus quince minutos de fama con la entrevista que le concedió a La Prensa, al permitir que lo utilizaran como conejillo de indias, para satisfacer los fines politiqueros de la familia Chamorro.

Que poco hombre es Annuar porque además de vomitar veneno contra una dama, denigra y menosprecia la importante labor que realizamos las mujeres en nuestras casas, incluyendo la de su propia familia.

Vamos a suponer que Rosario no estudió ninguna carrera profesional. ¡Y qué!, ¿eso la demerita para desempeñar un importarte cargo político en este país?

En todo caso resultó muchísimo más inteligente que un montón de “profesionales”, porque sin “estudios” logró tener lo que muchos desearían y han convertido sus vidas en un fracaso.

El desempeño de Rosario en el cargo y su extraordinaria capacidad de trabajo contradice a Hassan, quién irónicamente reconoce la tenacidad de esa extraordinaria mujer que ha conquistado el corazón y la admiración de la mayoría del pueblo nicaragüense.

Ella ha defendido el derecho de las mujeres nicaragüenses a tener un trabajo, financiamiento, capacitación, recreación, techo digno, ser tratadas como seres humanos, sin exclusiones, discriminaciones, y sin violencia doméstica.

Se le olvida a La Prensa que su socia, doña Violeta Barrios de Chamorro, siendo ama de casa, llegó a ser Presidenta de la República. ¿Y quién la censuró por su condición social? Qué diría Hugo Hollman, gerente general de La Prensa, que otros medios de comunicación denigraran a su madre doña Anita Chamorro de Hollman o a su esposa Haydee Callejas. Estoy segura que les desagradaría que les dieron un tratamiento similar.

Por esos ataques gratuitos contra Rosario, mi solidaridad, estima y admiración para la mujer que le ha cambiado el rostro a este bello país y que le ha dado vida a nuestra hermosa capital, Managua, ingente labor que no pudieron hacer los gobiernos neoliberales, incluyendo el de los Chamorro, ni siquiera con los millonarios recursos que recibieron de la ayuda internacional.