“No se llegó a un documento final pero se dieron importantes pasos. Creo América Latina esté pasando de una oscura y triste noche del consenso de Washington a una primavera sin Washington”, afirmó el mandatario suramericano en una entrevista divulgada por la agencia de noticias Andes.

Reiteró su rechazo a que Cuba haya sido excluída de la cita hemisférica por capricho de otro país, por lo que señaló que debería llamarse “conversatorio con Washington” pero no que se llame Cumbre de las Américas.

“Lo que si es claro que es un atropello al derecho internacional, a los derechos humanos, a la soberanía de Cuba. Condenado decenas de veces por las Naciones Unidas (ONU), por la inmensa mayoría de las naciones, es ese bloqueo criminal por parte de la economía más grande del mundo, por casi medio siglo”, expresó Correa.

Destacó que su ausencia fue una decisión radical pero necesaria, en vista de que en 2009 en Trinidad y Tobago se habló de incluir a Cuba al foro internacional, pero hasta la fecha no se ha hecho nada en cambiar la situación. Aseguró que no le interesa tener protagonismo, sino hacer lo correcto y actuar por principios.

En tal sentido, Rafael Correa indicó que con “todo respeto y modestia” considera que la mayoría del pueblo latinoamericano respalda su posición, porque sabe que “hicimos lo correcto”.

Se refirió a la postura del presidente estadounidense, Barack Obama, quien mencionó que flexibilizará su política hacia La Habana cuando se respeten los derechos humanos, y lo instó a que cierre la base militar de Guantánamo, que se encuentra impuesta en la isla de Cuba.

“Quién es él (Barack Obama) para convertirse en árbitro del bien y del mal, decidir qué es dictadura, qué es democracia. Ya basta, creo que la historia nos ha enseñado bastante sobre la doble moral en cuanto a relaciones internacionales”, agregó.

Al respectó, el presidente subrayó que quienes deben tomar decisiones sobre cambios en Cuba son sus habitantes o su gobierno.

La VI Cumbre de las Américas tuvo lugar el pasado 14 y 15 de abril en Cartagena (nororoeste de Colombia), sin que se lograra un consenso final entre los jefes de Estado asistentes porque no se discutió la inclusión de Cuba en futuros foros hemisféricos y ni la soberanía de Argentina por las Malvinas.