El consenso. El diálogo constante. El intercambio de opiniones para llegar a un acuerdo. Estas son las “armas”, pero armas de olivo destinadas a buscar la paz y el bienestar de todos los nicaragüenses.

Esas son las armas de la paz, tranquilidad y estabilidad con que gobiernan el Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo, quienes han expuesto al pueblo nicaragüense una serie de reformas a la Constitución Política de la República para, precisamente, buscar fórmulas que modernicen al país y, entrarle de lleno al combate contra la pobreza.

Todos los sectores de la sociedad: Gobierno, trabajadores, empresarios e incluso la Iglesia Católica (con pequeñas excepciones), ven positivas estas reformas constitucionales, incluyendo la reelección presidencial, como expreso sin ambages el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Monseñor René Sándigo.

Por supuesto, que el Comandante Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo, que siempre escuchan la voz del pueblo, que es la voz de Dios, han manifestado que hay observaciones de los sectores consultados que son válidas y que, para evitar suspicacias es mejor quitarlos del proyecto de reformas constitucionales.

A eso, simple y llanamente, se le llama DEMOCRACIA, democracia que practica todos los días el Gobierno Sandinista en procura de mejorar la vida política, social y económica de todos los nicaragüenses.

Debemos también recordar, y esto es muy importante, que estamos en pleno siglo 21, y que muchas leyes de nuestra Constitución Política ya no son aplicables en estos tiempos vertiginosos de cambio, por lo que se hace imprescindible estas reformas introducidas por Daniel y Rosario ante la Asamblea Nacional.

Estas reformas constitucionales, por supuesto, van dirigidas en su mayor parte, al fortalecimiento del pueblo nicaragüense, otorgándole sus verdaderos derechos, conculcados en el pasado.

Pero esto no significa que otros sectores de la sociedad queden fuera, por el contrario, en las reformas se incluirá la alianza entre el Gobierno, empresa privada y trabajadores que tanto beneficio le ha proporcionado a Nicaragua, gracias a la política de diálogo constante que Daniel y Rosario practican todos los días.

Por lo tanto, con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense, estas reformas constitucionales vendrán a consolidar la democracia viviendo en paz, libertad, igualdad y tranquilidad y continuar el combate a muerte a la pobreza.

Ante esta avalancha de apoyo a las reformas constitucionales, queda el grupúsculo de la extrema derecha, apoyado por el PARTIDO POLITICO DIARIO LA PRENSA, que en su desesperación al ver que el pueblo los rechaza, ocultan la verdad de las cosas.

Sería ingenuo e incluso pretender creer que la derecha recalcitrante, los esperpentos (adefesio) y los arpíos (codiciosos y perversos), piensen en la Patria. No. Ellos solo piensan en sus propios intereses.

La derecha recalcitrante sabe que está perdida, derrotada y “camuflan” sus reveses con mentiras aberrantes. Su escasa capacidad para hacer daño, se estrella contra un muro: El pueblo nicaragüense.

Estamos, pues, ante una derecha perdida en el pasado, cuyo cerebro está apagado desde hace mucho tiempo y en su desesperación y la falta de ideas, de dedica a calumniar sin ton ni son.

Por lo demás, con la aprobación de las reformas constitucionales, la actual “oposición” apenas será un recuerdo de viejas historias.

El Diario La Prensa y sus acólitos, pues, no deben equivocarse: El pueblo nicaragüense defenderá las reformas constitucionales contra el grupúsculo de esperpentos y arpíos.

Nicaragua, con el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo, continuará su indetenible marcha a favor de todos los nicaragüenses (incluyendo a los arpíos y esperpentos), porque el futuro le pertenece al pueblo.