Le fe católica, la creencia y entrega hacia la Virgen María es algo que se viene transmitiendo de generación en generación y son muchas las familias que todavía mantienen esas tradiciones religiosas que les fueron inculcadas por sus antepasados, tal es el caso de doña Imara Ashby, quien posee una imagen de la Virgen María de más de 50 años y que le fue heredada por su mamá.

Ashby habita en la Colonia Máximo Jerez y es muy devota de la Virgen María, dado que según nos cuenta todo el año pasa vistiendo con diferentes motivos las imágenes que le fueran heredadas por su madre, de acuerdo a cada una de las advocaciones.

“Yo tengo más de 30 años de gritar la Virgen, pero ahora ya la grito con la imagen grande, la imagen de ella (de su madre). Entonces todo el año le paso haciendo sus altares, le cambio conforme van las fiestas de la Virgen. En octubre por el día del Santo Rosario, en mayo la virgen de Fátima, la Virgen de Lourdes, la Virgen del Carmen en julio y le hago sus rosarios, le hacemos su fiesta y ahora ya para el 28 (noviembre) ya le quito a San José y la dejo sola, ya vestida de blanco con su manto azul o celeste ya para la fiesta”, expresó doña Imara.

Asbhy nos relata que su mamá le dio el trabajo de elaborar la imagen de la Virgen María y San José, en un tamaño superior al que tenía su abuela, al escultor Pompilio Cajina, que no la dejó como su madre se la había encargado pero que sí es una imagen que tiene todas las facilidades de movimiento de la cabeza y los brazos, por lo cual se les puede vestir de acuerdo a cada celebración religiosa.

“Una riqueza de nuestra iglesia es que tenemos madre, que no somos huérfanos, porque nosotros sabemos que al bautizarnos nos convertimos en hijos de Dios, al ser hijos de Dios nos convertimos en hermanos de Jesucristo y si ella es la mamá de nuestro hermano, lógicamente que ella es nuestra madre y qué madre más linda que nosotros tenemos, una madre espiritual, una madre amorosa, atenta que nos acoge, que nos cubre con su manto, que nos protege, que intercede, es nuestra fiel intercesora ante su hijo Jesús”, añadió Ashby.

Doña Juana Sofía Paramo, originaria de Santa Teresa, Carazo es una de las fieles devotas de la Virgen María que se dedica a celebrar la Purísima desde que tenía 15 años, cuando decidió formar su propia familia siguiendo de esa manera con la tradición que su abuelita le había venido inculcando.

“Vivíamos en una finquita a un kilómetro de Santa Teresa y toda la gente llegaba a cantarle a la Virgen, porque era mentada la Purísima de la Sofía Paramo, que así se llamaba mi abuelita. Ella hacía dos ramadas, una donde estaban unas marimbas y otra que era el altar donde estaba la Virgen y esa era la alegría de ella que mataba chancho, hacía sus cajetas de masa, de leche, de coco y la gente llegaba hasta allá”, recuerda Paramo.

Doña Sofía afirma que una vez que se casó se trasladó a Jinotepe, donde continúo con la tradición de la familia y a su llegada, años después, a Managua fue de las primeras en su barrio que empezó la celebración de la Purísima y fue impulsadora para que otras familias se sumaran a la celebración de las festividades marianas.

Hoy en día doña Sofía tiene 71 años y aunque se desanimó un poco al jubilarse no dudó un solo segundo en seguir festejando y agradeciendo las bendiciones que le otorga todos los años la Concepción de María, dado que siempre cuenta con los recursos para gritarla.

“Después que me jubilaron me puse mal, yo me sentí como que ya no servía, pero me dije a mí misma que la Virgen Santísima me iba a ayudar y que debía celebrar la Purísima año con año, ¡y ve, nada me ha hecho falta!, ahí voy comprando todo, porque uno cuando está dando, da y da y le alcanza, porque son la 1 de la mañana y está viniendo la gente”, comenta Paramo.