El fervor mariano y la fe en la Virgen María invadieron al pueblo católico nicaragüense, que una vez más se desbordó en la Basílica Menor de El Viejo para festejar junto al clero los 451 años de la llegada de la Virgen del Trono a Nicaragua con la Lavada de la Plata.

Desde horas tempranas de la mañana de este viernes 6 de diciembre, miles de devotos de Nuestra del Trono llegaron al templo que la ha resguardado por más de cuatro siglos, provenientes de diferentes puntos del país para participar de esta festividad y pedir la intercesión divina para curar sus males, proteger a su familia, prosperar en el plano económico, mejorar su vida e incluso perdonar sus pecados.

Muchos asisten a esta festividad para cumplir promesas y penitencias recorriendo de rodillas todo el templo hasta llegar al altar mayor y elevar sus plegarias, agradecer por los favores recibidos y asumir nuevos compromisos.

Pasadas las 10:00 de la mañana, al culminar el rezo del Rosario dio inicio la eucarística, misma que fue presidida por el representante de Su Santidad el Papa Francisco, el Nuncio Apostólico Monseñor Furtunatus Nwachakwu, quien aseguró que esta celebración es una peregrinación espiritual para llegar con la Madre Santísima, pero también es una peregrinación física para llegar a nuestro hogar, donde además se lleva la sabiduría y conocimientos, pero también las preocupaciones, pecados, anhelos, sueños y deseos.

“Queremos servirle al Señor por la intervención de la Santísima Madre y que perdone nuestros pecados”, expresó Monseñor Nwachakwu.

Monseñor César Bosco Vivas Róbelo, Obispo de la Diócesis de León, manifestó que el amor a la Virgen María que se demuestra en la Lavada de la Plata es uno de los regalos espirituales más bellos y consoladores para quienes en el valle de lagrimas gimen bajo el peso del pecado e imploran la gracia divina por medio de la Virgen para conseguir el beneficio de la misericordia del señor y para gozar de la libertad de los hijos de Dios que les mereció Jesucristo con su muerte y resurrección.

“Hemos venido a encontrarnos con la Virgen María y a pedirle que ore por nosotros a su divino hijo aquí presente en esta eucaristía. Las plegarias de Santa María unidas a las nuestras seguramente serán atendidas por el redentor. Este amor confiado a la Virgen Purísima y nuestra devoción hacia ella nos fortalecen en la fe, nos alienta la esperanza y nos impulsa a la caridad. Estar aquí con ella es señal de especial amor que Cristo nos tiene a nosotros, sintamos dulcemente obligados a curar, gozar y testimoniar nuestra devoción mariana”, añadió Monseñor Vivas.

A vivas voces los fieles coreaban los cantos propios y dedicados a la Concepción de María, al mismo tiempo que gritaban ¿Quién Causa Tanta Alegría? La Concepción de María.

Una vez concluida la eucaristía, los promesantes procedieron a tomar sus paños y lavar la plata como un símbolo de la limpieza de sus pecados y le sean concedidas sus peticiones.

“Aquí estamos alegrísimos en El Viejo, yo tengo más de 30 años de lavar la plata, pero no solo en el sentido material, sino espiritual y todo”, dijo Enrique Orlando Medrano, habitante de El Viejo.

Emma Morales comentó que le tiene mucha devoción y fe a la Santísima Virgen del Trono, porque le ha concedido muchos favores y milagros y desde hace diez años participa en la Lavada de la Plata.

“Yo tengo más de diez años de venir a la Lavada de la Plata porque María intercedió ante nuestro Padre Celestial para que me hiciera un milagro, más ahora que le estoy pidiendo salud para mi mamá que tiene una lesión en el cerebro y siempre voy a estar hasta que el Señor me permita venir”, declaró Alba Padilla Gómez.

Carlos Obando aseguró que como católico participa año con año en esta hermosa tradición por devoción a la Virgen a fin de transmitirla a sus hijos y sean ellos quienes continúen participando esta celebración que une a los nicaragüenses.