La Gritería es una celebración muy propia de pueblo católico nicaragüense que se ha venido arraigando y extendiendo a lo largo y ancho no solo de Nicaragua, sino de la región centroamericana e incluso de algunos países europeos y norteamericanos donde radican ciudadanos nicaragüenses que desean continuar con esta bella tradición mariana.

Aunque la celebración de la Gritería tiene sus orígenes en la ciudad de León en el siglo XVIII, cuando los padres franciscanos trajeron la imagen de la Inmaculada Concepción de María, celebrándola por primera vez en 1740, el historiador y periodista cultural Wilmor López asegura que para el año 1675 ya se celebraba la Purísima en la fortaleza Inmaculada Concepción en El Castillo, Río San Juan.

López señala que la Gritería en Nicaragua toma identidad nacional con la llegada de los padres franciscanos, siendo la Virgen María la patrona de España y la patrona de Nicaragua y ya en 1745 se acostumbraba a celebrarla en León.

“Para 1562 se dice, y esto está en Crónicas, que el hermano de Santa Teresa de Jesús que es De Ávila (Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada) trajo la imagen que es nuestra patrona y que está hoy en El Viejo, vino a través de El Realejo y se quedó en El Viejo, ese es el santuario nacional y se celebra el 6 de diciembre con la Lavada de la Plata como una forma de romería, esa es una forma distinta a celebrarse en Granada que la celebran comunalmente, en El Viejo es con una romería, luego tanto en León, Chinandega, Managua es una forma previsitaria casa a casa y entonces ha tenido hasta hoy en nuestro corazón la Purísima un lugar preponderante como identidad, como identificación religiosa y como madre de todos los nicaragüenses”, expresa el periodista.

Purísima una expresión de arte

Según López, la Purísima es una expresión de arte total, porque la celebración misma resalta cada una de las producciones artísticas y artesanales nicaragüenses que van desde los dulces, bebidas, comidas, escenografías, canto y música.

López cuenta que en los cantos se conservan actualmente algunos que vinieron desde España como Toda Hermosa, pero que existen muchos cantos escritos por artistas nicaragüenses como Cándida Rosa Matus, quien escribió la letra de muchas de las canciones que actualmente suenan las distintos festejos de los barrios y ciudades como Tu Gloria Tu Gloria, Oh Virgen Madre, Salve Azucena Divina, Por Eso el Cristianismo, entre otras.

En la escenografía se denota la identidad nacional y en su composición se incluyen telones con pilares que representan a la gran iglesia, y como fondo se utiliza la imagen sencilla de la Virgen que es vestida con la identidad nacional.

En el brindis, López explica que se incluyen productos propios de Nicaragua como la chicha de maíz y chicha de jengibre, además de acompañarlos con los frutos de la producción de los campesinos nicaragüenses como la lima limón, naranja, caña y pitos de carrizo que simbolizan el único instrumento nacional.

“Con ese pito se adoraba a la Virgen los aborígenes, nuestros antepasados, porque prácticamente aquí cuando vinieron los españoles no hablamos ni español ni creíamos en la Virgen, sin embargo se comenzó a creer y alabarla con pitos, chichiles, ocarina, esos son instrumentos nicaragüenses y el que vive en el brindis es el pito y como símbolo de nuestros antepasados dan (brindis) una especie de aro indígena, que es de caña, es tejido, eso es lo primordial y lo que nos revela lo que somos nosotros, somos hijos de esta tierra, hijos de María”, añade López.

López detalla que existen otros elementos que por años han adornado el escenario de la Concepción de María como las flores, rosas, los dulces y el gofio que son una mezcla del maíz, azúcar y otros ingredientes que los hacen propios para esta celebración del pueblo católico nicaragüense.

Purísima es una muestra de la presencia de María en nuestras vidas

El Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes Solórzano manifiesta que la celebración de la Purísima y Gritería es una muestra de la presencia de María en la vida de los nicaragüenses, porque la Virgen Madre de Jesucristo es un auxilio de los cristianos y a ella se ha acudido en momentos que la naturaleza ha causado desastres y de manera especial el Volcán Momotombo, donde el pueblo de León clamó por su ayuda y por iniciativa de los padres franciscanos se comenzó a la gente que rezara y se encomendaran a la Santísima Virgen y desde ese entonces se colocaron altares en las casas y poco a poco se ha venido multiplicando esa bella tradición.

El prelado destaca que la Purísima es una celebración que trasciende las fronteras del país y existen nicaragüenses que se encuentran en países de Centroamérica, Norteamérica y Europa que festejan a María con su comunidad.

“Creo que este ambiente mariano no es exclusivamente de Nicaragua, sino que trasciende todas las fronteras. Qué bonito que todos nosotros podamos tener a María como nuestra madre y ella que desde la evangelización nos está indicando el camino que tenemos que seguir”, apunta el alto prelado de la iglesia católica.

Monseñor Brenes asevera que la celebración de la Purísima es una gran misión mariana y la misma llama a miles de nicaragüenses a desbordarse en las calles el propio día de la festividad el 7 de diciembre ya sea a pie, en auto o transporte colectivo, recorriendo las calles de casa en casa.

La Purísima bendice a las familias

“No hay duda que el canta ora dos veces, pero también es muy interesante la solidaridad, el cariño de nuestra gente que no le importa gastar y todavía siente que es un gran milagro del Señor a través de su Madre que hay familias que a veces en octubre dicen que no celebrarán la Purísima porque están pobres, pero me llama la atención que a la hora de la hora tienen cantidad de cosas y ella al final dicen que la Virgen quería que lo celebraran, los hijos vienen de Estados Unidos, mandan su ayuda para que se celebre”, comenta Monseñor Brenes.

El Arzobispo de Managua exhortó a los fieles de la Virgen María a orar a la Madre de Jesucristo para que interceda en la construcción de la paz, armonía y desarrollo del país y que todos puedan, a pesar de sus diferencias políticas, aportar su granito de trigo para tener una mazorca grande que produzca muchos trigos en beneficio de la patria.