Muchas veces nos enredamos la vida porque queremos y nos metemos en problemas que bien pudimos haber evitado. Cuando esto ocurre terminamos preguntándonos y por qué me sucede esto a mí y para colmo le echamos la culpa a Dios de errores en nuestras vidas que generalmente tienen un factor común; la mala sombra a la que nos arrimamos o simplemente las malas amistades que tenemos cerca y que para colmo son tan negativas y pesimistas que cuando se desmayan en vez de volver en sí vuelven en no.

Las actitudes como los estados de ánimo son contagiosos y más aún cuando nos exponemos a las malas vibras porque tienen un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la pesadumbre en quienes nos rodean creándoles un efecto de nube piroclástica tan envolvente que puede acabar completamente con toda una sociedad si consideramos que el proyectil, además, es el rumor, la infamia, la calumnia y el odio.

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo las opiniones de los demás nos afectan porque siempre, de una u otra manera, influyen en nuestro comportamiento y en consecuencia debemos tener cuidado con eso porque en la Nicaragua que tanto amamos, hay una gentecita, que desde que amanece no tiene ningún otro propósito que amargarle la vida a gente contenta, positiva, alegre y entusiasmada que disfruta de las bendiciones de Dios y no de las maldiciones del diablo.

Estos, tipos o tipejas de las que hablo, son en realidad anticipadores de desgracias y se lucen en medios como la Corporación, Canal 10, el 12, el 14, La Prensa y otros. Todas estas desgracias de las que hablo ponen un casco en el suelo cuando se levantan y en lo primero que piensan es en pasearse en la vida de al menos cinco personas y tengan la plena seguridad que si lo hacen con solo cuatro se sienten más amargados de lo que son porque entonces concluyen en que no lograron el propósito de volcar contra el prójimo el inmenso camión de basura que cargan sobre esas espaldas marcadas por la venganza y el resentimiento que son las identidades de aquellos que jochan y jochan y jochan más que la mosca.

Estos generadores de desgracias en la inmensa mayoría de los casos, hablando de Nicaragua por supuesto, lo hacen todo por encargo, ellos por naturaleza son individuos que viven en la inmensa oscuridad de sus propios fracasos, pero a fin de obstinarle la vida a los demás, lo hacen a cambio de la generosa paga que reciben qué es lo único que por satisfacción extienden las manos. Así las cosas, ellos se imponen todos los días una misión y el mecanismo que usan para su devastador propósito es hacer sentir a la gente que está contenta, positiva y entusiasmada, por la razón que sea, que eso que está viviendo le va a durar poco, que no sirve, que no vale la pena, que es malo, que es irreal, aunque su utilidad sea tan sana y visible como el mismo Monte Everest.

No crean que esos que pertenecen al reducido mundo de puchilandia se imponen obstinarnos solo en el ámbito político, no. Ellos tienen un espectro mucho más universal para deprimir a quienes están a su alrededor y a su alcance, si es que lo permitimos, porque su objetivo es desencantarnos, imponernos sus mentiras y que sucumbamos ante la repetición de tanto embuste, porque creen que nos doblegarán por cansancio.

Si el fatólogo ve que estás enamorado te comenta para desencantarte, que no es cierto, porque te induce a pensar que llevas poco tiempo de estar ennoviado y que eso no puede ser y todo porque él, por ser feo, pedante o yeta no tiene idea de lo que es sentir maripositas en el estómago y no conforme con amargarte el idilio ,además quiere ser percibido como generoso porque de colita te dice que lo disfrutes mientras termina lo poco que va a durar y es que además pretende saber de todo porque es experto en política, en economía, en clima, alimentación saludable y en consecuencia tiene una respuesta para cualquier cosa que digamos aunque el abecedario que medio cancanea lo haya escuchado de refilón en un establo donde los burros lo saben de corrido.

Estos puchitos de los que hablo ante los medios de desinformación que les hacen la comparsa, obviamente porque son de su misma condición, dicen que ellos no son ni negativos ni positivos, sino que se manifiestan “realistas”, es decir están más allá de la verdad y en su “realismo” no ven los 19 hospitales nuevos, las carreteras que duplicaron todas las que existieron en las últimas cinco décadas antes del 2007, que constitucionalmente tenemos salud y educación gratuita y muchísimas cosas más que para bendición de todos los nicaragüenses, incluyendo a los fatólogos, será continuidad para los años que vienen porque esto pica y se extiende.

Con esa gran mentira del “realismo” que dicen practicar se impusieron joderle la vida a todo aquel que es feliz por lo que hoy tiene y tenemos y que nunca antes creyó o creímos que un día llegara a ser posible y entre esos me incluyo por supuesto.

Por ejemplo aquí la OPS, la Organización Panamericana de la Salud, calificó con excelentes notas la atención a nuestras mujeres y puso un 100 a la reducción de la muerte por maternidad o de infantes por parto, sin embargo los agoreros de la fatalidad, expertos en comentar tragedias de partos malos y de bebes enfermos, cuando una mujer está embarazada y la ven con su pancita le comentan que una vecina perdió a su bebe porque venía con el cordón umbilical enrollado o cualquier otra cosa para que la embarazada -que además puede ser primeriza- tenga que lidiar con el trauma que los puchos le quieren inducir y si estos mismos puchos saben que el embarazo se desarrolla con normalidad entonces lo que le dicen a la embarazada es que tiene que aprovechar ahora para dormir porque después del parto, con la venida del hijo, nunca más lo volverá a hacer, en vez de animarla y darle fuerzas para cuidar de esa gran bendición de vida que solo Dios puede dar.

Es decir, estos puchos, son maestros en anticipar tragedias que tienen como fin afectar el estado anímico de los nicaragüenses y utilizo el ejemplo de la embarazada solo para que tengamos una idea de la perversidad de estas miserias humanas, pero en realidad pudiera poner muchísimos más. Por ejemplo, si estas picachas se dan cuenta de que alguien se va a casar, lo primero que le dicen es, para qué vas hacer esa locura si estas bien así; si alguien comenta alegremente que el calor va a menguar porque va a llover, la charbasca entonces le riposta sí, pero mañana vuelve otro frente de calor según dijo INETER, de manera no hay nada de positivo que uno pueda decir porque siempre aparece un vende tragedia que nos quiere ponchar las llantas.

Estos profetas de la fatalidad no solo se satisfacen por inocularnos sus vandálicas visiones de tragedia, sino que además quieren hacernos sentir culpables por la felicidad que defendemos y queremos vivir la mayoría de los nicaragüenses.

Estas pírricas expresiones de la maldad quieren que nos sintamos culpables por estar bien y entonces a los que queremos estarlo, nos llaman sapos, paramilitares, mercenarios, vendidos, camaleones, orteguistas y cualquier otra cosa que le represente a ellos molestia por la paz interna que otros sí tenemos en nuestro corazón.

Ellos, repitiendo lo mismo que desde los púlpitos recomendaron en su oportunidad algunos obispos ya muy conocidos aquí, junto a otros de sus sacerdotes y que en esencia personifican la fatalidad, quieren que vivamos en un valle de lágrimas y ser felices únicamente después de la muerte. Es decir, según ellos, lo que vivimos hoy es una cuita, pero después, léase con un gobierno encabezado por ellos, vendrá el descanso eterno, la paz interior, el túnel como vía al más allá será increíble, la luz que nos recibirá al otro lado será resplandecientemente espiritual porque creen que el nicaragüense a estas alturas se tragó sus mentiras y que es de esos que calzan en la descripción que de los pendejos hizo en vida Facundo Cabral que sin duda debió haberse inspirado en la versión de los miserables del oposicionismo nicaragüense.

Así las cosas, ellos te pintan únicamente que el parto es con dolor, el trabajo se hace con el sudor de la frente, la letra entra con sangre, que el amor duele y así, toda frase o descripción que pueda haber, ellos solo usan las terminologías fatales y apocalípticas para derrumbarnos como personas y como sociedad.

Esta gente nos quiere meter que el único camino para la felicidad es el dolor, y aunque francamente no sé a qué felicidad se refieren, sí está claro que nos han producido dolor, que las consecuencias de su infamia las palpamos y que por eso mismo la Nicaragua que hoy tenemos es la que se recuperó de la bestialidad que nos hicieron en el 2018 que es un círculo o una página que ya comenzamos a cerrar con cosas tan grandes para el país que serán la pesadilla para los fatólogos.

Por aquel tiempo, el abril de 2018 que ya no tiene retorno, todo estaba happy, todos estábamos bien, incluso aquellos que hacían grandes negocios gracias a las facilidades que les brindaba el gobierno y caminábamos tan bien que todas esas malas vibras se asustaron por lo que se construía desde el 2007 bajo el gobierno de Daniel Ortega y en vez de alegrarse por una efectiva revolución en marcha y en paz se preguntaron; ¿Y esto cuando se acaba?

Eso es lo fueron a preguntar a Washington, una y otra vez, porque si nos preguntaban a los nicaragüenses la respuesta siempre hubiese sido un nunca porque para ellos, entre más happy estuviéramos, la cosa que era mucho más grande, como por ejemplo el ignoro, la derrota, la llanura y la auto exclusión y no porque esa fuese una política gubernamental sino por el peso de sus propias fatalidades.

Esas minucias a las que con propiedad llamamos miserias humanas debemos ponerlas en su lugar y saben cómo lo hacemos a través de elecciones que son las que nos conceden la autoridad para liberar al terrorismo y mandarlo afuera donde su amo extranjero como sucedió con los 222.

A esos pesimistas los acabamos diciéndoles que amamos la paz, que luchamos vehementemente por ella, que somos felices, que somos los constructores de una patria donde habita la alegría de soñar, donde la esperanza es el impulso de cada día, donde la prosperidad bien construida y bien habida está en el horizonte naciente del día porque en nuestros cielos brilla un sol que no declina y nos ilumina a todos.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.