El Consejo Nacional de Acreditación y Evaluación (CNEA) realizó en el auditorio de la Vicepresidencia de la República un Seminario sobre Autoevaluación Institucional con fines de mejora, en el que participaron representantes de las 57 universidades del país.

El vicepresidente del CNEA, Guillermo Martínez, explicó que están recibiendo los proyectos de autoevaluación de unas 37 universidades de las 57 que están obligadas a pasar este examen. Con estos proyectos se pretende que cada Alma Mater cumpla los requisitos estipulados al momento de hacer el autoexamen.

“La idea es estar avanzando, ahora en este seminario se pretende motivar acerca de la necesidad de elaborar un informe que sea evaluable, que sea verificable y por eso es que estamos realizado esta actividad”, señaló Martínez.

Indicó que con esta revisión o autoevaluación, cada universidad pueda descubrir sus debilidades, así como oportunidades y fortalezas, de tal manera que cuando diseñen su plan de mejora puedan superar las deficiencias y fortalecer aquellas cosas positivas.

Ante la pregunta de cómo podría calificar la calidad del egresado universitario, Martínez considera que el CNEA aún no cuentas con las herramientas que permitan definir las calidades del profesional que sale de las universidades.

“Todavía no se puede decir, nosotros en el CNEA necesitamos evidencias, no tenemos informes sobre eso, hay que hacer un análisis a nivel de las instituciones que reciben a los profesionales que salen de las universidades y eso es algo que el CNEA tiene pendiente para el próximo año la elaboración de algunas investigaciones que nos lleven a conocer un poco mejor el sistema educativo”, planteó Martínez.

Evert Omar Bonilla, Director Académico de la Universidad de las Américas (ULAM), manifestó que cada universidad tendrá que ser honesta al momento de realizar su autoevaluación, pues de eso dependerá su crecimiento educativo y científico.

“La ULAM ha afrontado este proceso con toda la honestidad que tiene que hacerse en este tipo de autoevaluación institucional, lo que permite a las universidades determinar a través de un proceso reflexivo y participativo, porque ahí está toda la comunidad universitaria, ver las debilidades y fortalezas y una vez que termine, poder hacer un plan de mejoras en tres años”, indicó.

Agregó que Nicaragua está viviendo aires de cambios con el objetivo de mejorar la calidad de la educación superior, lo que ayudará a cada universidad a desarrollarse y crecer.

“Las universidades tienen un plazo de cinco años para poder mejorar, porque es una autoevaluación con fines de mejoras, pero la ley una vez que haya terminado este proceso se continuará con el proceso de acreditación”, refirió.