Los partidarios de la integración de Ucrania en la Unión Europea han vuelto a tomar este mediodía la Plaza de la Independencia, de la que fueron desalojados la víspera tras una violenta carga policial.

Los manifestantes, tras el desalojo de ayer y hasta esta mañana continuaron con su protesta en otra plaza de la capital ucraniana, han retirado las vallas que impedían el acceso a la plaza, y la han ocupado al grito de “revolución”. En 2004, la Plaza o “Maidán”, en ucraniano, de la Independencia fue precisamente el escenario de la llamada Revolución Naranja. Los líderes de la oposición hablan de un medio millón de personas congregadas en la plaza y anuncian una acampada indefinida.

Según medios locales, varios grupos de manifestantes se han dirigido a la sede del Gabinete de la Presidencia y están intentando romper el cordón de seguridad que la protege arrojando piedras, petardos y granadas de humo. Se informa sobre altercados entre los propios activistas, puesto que unos insisten en asaltar el edificio y otros se oponen a ello. Otro grupo de manifestantes ha asaltado en la sede del Ayuntamiento rompiendo cristales de varias ventanas.

Se da la circunstancia de que esta madrugada un tribunal de Kiev prohibió, a solicitud del Ayuntamiento, cualquier concentración multitudinaria en varias zonas céntricas incluida la Plaza de la Independencia, desde este domingo y hasta el próximo 7 de enero. Pese a ello, el gran dispositivo policial desplegado este domingo en Kiev no emprende por ahora ninguna acción.

La madrugada del sábado, las fuerzas antidisturbios desalojaron violentamente una protesta de los europeístas ucranianos en la Plaza de la Independencia. La operación se saldó con 35 hospitalizados y otros tantos detenidos que horas después fueron puestos en libertad.

La brutal carga de los antidisturbios fue tanto por Occidente, como por el propio Ejecutivo ucraniano y el presidente Víctor Yanukóvich. Esta mañana, el jefe de la Policía de Kiev, Valeri Koriak, ha presentado su dimisión tras asumir la responsabilidad por los hechos, y el ministro del Interior, Vitali Zajarchenko, ha pedido disculpas por el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes, aunque ha advertido que las fuerzas del orden responderán con contundencia ante todo intento de provocar disturbios.

Las protestas arrancaron en Ucrania después de que el Gobierno del país decidiera repentinamente suspender la firma del acuerdo de asociación con la Unión Europea que estaba previsto para el viernes pasado.