Para la familia Buitrago de León el hecho de que una imagen de madera de María Inmaculada se haya salvado de un voraz incendio no tiene más explicación de que se trata de un Milagro.

“Fue un caso sorprendente y nosotros lo catalogamos como un milagro”, afirmó el Dr. Edgardo Buitrago aún en vida, en 1993, al relatarnos la anécdota de la virgen que se salvó de las llamas del gran incendio que arrasó con toda una cuadra durante la insurrección popular en la Ciudad Universitaria de León.

El Dr. Buitrago en esa oportunidad detalló emocionado el acontecimiento y sus ojos se humedecieron al narrar la historia de la imagen.

“Sucede –dijo--, que mi hermano, Monseñor Noel Buitrago deseaba una virgen hecha por un santero genuino leonés y para lograr su objetivo, hizo llamar a uno de los mejores para encargarle una imagen grande que dominara el corredor de la casa solariega de sus padres”.

Dada las recomendaciones, el santero puso mano a la empresa y terminó la obra, pero a Monseñor Buitrago no le gustó. “Los rasgos no eran los deseados y decidió que retiraran la estatua para que le mejoraran las imperfecciones”, refirió.

“Pero mi padre, el Dr. Nicolás Buitrago, salió al paso e instruyó al santero que dejara la imagen de la virgen feíta en su casa”.

Según el Dr. Edgardo Buitrago, su padre dijo haber tomado esa decisión, “porque él sintió que la virgen quería quedarse en casa, pero que se devolvía por fea”.

La imagen quedó con el Dr. Nicolás Buitrago. Desde esa vez la familia rezaba delante de ella, todos los días, el Santo Rosario.

Pasó el tiempo y un día, la casa tomó fuego al incendiarse toda la manzana en las cercanías de TELCOR, donde estaba la vivienda de los Buitrago, a causa del bombardeo de la guardia somocista.

Para esa ocasión, el corredor donde estaba la imagen quedó en el suelo “cayeron las alfarjías, se desplomó todo y se suponía que nada había quedado (en buen estado) en el lugar”.

Sin embargo a la mañana siguiente, cuando la familia se fue a “rebuscar entre los escombros, abrimos el zaguán y contemplamos que todo estaba en cenizas, pero de repente pegamos el grito al ver que la imagen de madera estaba caída boca abajo”, con su peaña carbonizada.

¿Cómo se explica esto desde el punto de vista racional y científico? ¿Por qué la Virgen siendo de madera reseca no ardió? ¿Porqué sólo se quemó el pedestal?, preguntamos en aquella ocasión al Dr. Buitrago y él alzó su vista, como mirando al infinito y reflexionó.

“No, esto no tiene explicación racional, fue un milagro”, expresó el Dr. Buitrago.

Esa imagen que guarda golpes de las alfarjías no ha sido objeto de restauración, dado que la familia ha querido mantenerla así para conservar los recuerdos.

La imagen en referencia está en la casa de Monseñor donde además hay una serie de vírgenes de perfecciones bellas y muy antiguas, no obstante, la feita, “constituye el gran tesoro de nuestra familia”, destacó el Dr. Edgardo Buitrago, hace hoy 21 años, cuando aún vivía.

Esa vez el Dr. Buitrago nos contó que su hermano Monseñor, contempló la posibilidad de donar la imagen a un templo e insistió en que se publicara lo que su familia considera un portentoso y maravilloso milagro de la Virgen Salvada.

La imagen aún permanece en la Ciudad de León, y sigue en poder de la familia Buitrago.

Nota de Redacción: Una versión original de esta historia fue publicada en 1993 en el Diario BARRICADA, 19 años después de los acontecimientos narrados por el Dr. Edgardo Buitrago.