Boicot al genocida, la ministra de la Presidencia del gobierno de Sudáfrica, Khumbudzo Ntshavheni, ha denunciado la matanza que el establecimiento colonial sionazi lleva a cabo en Gaza: “No se puede tolerar un genocidio bajo la vigilancia de la comunidad internacional”, y los diplomáticos sudafricanos en Tel Aviv han vuelto a su país. Sudáfrica ha pedido a la CPI que procese y ordene detener a los dirigentes sionazis, y la Ministra de Exteriores, Naledy Pandor, ha sumado: “El asesinato de niños, mujeres y ancianos por parte de Israel es un acto que debe dar lugar a que la Corte Penal Internacional emita una orden de arresto inmediata para los responsables de la toma de decisiones clave, incluido [el primer ministro israelí, Benjamín] Netanyahu, que es responsable de violaciones del derecho penal internacional”.

En 1948, la Convención de las NNUU para la prevención y la sanción del Delito de Genocidio subrayó definió como genocidio en el artículo II “la intención de destruir total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

Pero 40 años después, en 1988, el Congreso de EEUU añadió dos requisitos en su Código Penal, quiere decirse que ellos dicen al resto del mundo lo que “es” genocidio: el primero de los requisitos es que haya intención específica de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso; y el segundo: que los muertos sean un número sustancial.

Con los dos añadidos al Código Penal del imperio, nos están diciendo que los industriales de la muerte, ellos, ponen el cartel de “genocida” a quien les convenga decir que ese ha matado intencionadamente y en número sustancial. ¿Saben quién ideó semejante burla de los valores humanos?: el Senador Joe Biden, (nombre que unos científicos han dado a un cefalópodo que vivió hace más de 300 millones de años). Hoy resulta que Joe (con j, joe) Biden, el viejo cefalópodo, se ha ido a reír, con sus dos requisitos en su Código Penal, a una iglesia de Carolina del Sur, campañeando con rezos a su dios para que le deje en el trono cuatro años más y no caigan allí las posaderas de Trump, cuya traducción castellana es “triunfo”, (como si eso fuese un cambio de cefalópodo), y cuando unos fieles asistentes le han interrumpido alzando la voz diciendo “¡Alto el fuego ya!”, refiriéndose a su guerra contra el Pueblo Palestino, la tropa con pinganillos y gafas negras que le rodea, a la orden del calamar de más de 300 años, expulsó su chorro de tinta a la feligresía que le recriminaba, criminaba criminaba, “¡Alto el fuego ya!”

Habla por él, Milley, un generalito Jefe del Estado Mayor Conjunto, (obsérvese que se pronuncia igual que el nombre del conocido empleado que tiene en Argentina) que declara que en el código estadounidense excusa al que tiene nombre de cefalópodo, por los dos requisitos para declarar el genocidio, requisitos que él mismo metió: que ellos consideren que hay intención y que consideren que el número es sustancial. Joe (con j, joe, joe, joe).

Como la CPI no está dispuesta a atender sus obligaciones por deberse a las órdenes, no escritas pero si explícitas, del imperio y su base militar sionazi y los gobiernos a su servicio, Sudáfrica ha denunciado también el ataque al Pueblo de Gaza ante la Corte Internacional de Justicia, y el caso se ve en La Haya los días 11 y 12. Por último, el establecimiento colonial ha designado como su abogado defensor a Alan Dershowitz, un conocido personaje por aprobar las leyes racistas en la entidad israelí, la ocupación de tierras, los asentamientos coloniales, los asesinatos selectivos, la matanza de niños Palestinos, sobre él la organización de Derechos humanos B`Teselem declara que “ha dedicado toda su vida profesional a legitimar los crímenes de Israel y la ocupación”.

Por su experiencia en el trato con los delincuentes de las altas esferas imperiales, son bien conocidas sus defensas de Epstein, acusado de pedófilo que sirve a la crem de la crem del gran capital, defensor de Trump, de Weinstein, otro delincuente sexual, y una lista que recoge gentes de las instancias más altas sumergidas en la degradación humana, resultando él mismo como sospechoso de realizar trabajos como los de Epstein y Weinstein para tener en la red del Mossad a personajes de los negocios y la política; también es conocido por su protección al MKO, banda terrorista antiiraní, para que no conste como lo que es en las listas occidentales. Dershowitz es un especialista en confundir, embarrar, estancar los procesos, lleva con él las presiones políticas, económicas y sociales. ¿Por qué cree usted que Satanyahu le ha nombrado directamente?

¿Qué se puede decir a todo esto?: que el final en la judicatura internacional de la agresión, de la matanza, del genocidio, del holocausto Palestino, no hay que dejarlo en manos de los representantes de la industria del crimen, que no deben pasar confundiéndonos mientras asesinan al pueblo que representa a todos los pueblos. Ya han asesinado a 30.000 Palestinos contando lo que han quedado bajo los escombros, han causado 56.000 heridos, y han condenado a morir de hambre, sed, sin refugio y sometidos a enfermedades infecciosas a 2.300.000. Se debe añadir que en la ceremonia del oscurecimiento sionazi, para que no lleguen noticias de lo que hacen, han asesinado hasta ahora a más de 110 periodistas, y ahora me pregunto: ¿dónde están los periodistas que viven bajo el ala del buitre imperial?, ¿a qué les sabe lo que comen?

El Pueblo Palestino tanto en Gaza como en Cisjordania y Jerusalén está bajo la tormenta de bombas estadounidenses, y nos ha puesto en presente la industria de la muerte de los nazis en Auschwitz y tantos otros centros de exterminio: los invasores colonialistas roban los cadáveres y les arrancan los órganos para comerciar con ellos, roban los objetos de valor de las casas y los objetos personales, asesinan Niños en masa, la mitad de los asesinados son Niños, y tratan de expulsar a los países vecinos a todo el Pueblo, al que tienen prisionero bajo bloqueo desde hace 17 años. Toda la información está recogida en la documentación que presenta Sudáfrica, documento de 89 páginas, y por la Historia.

Los pueblos exigimos ¡Alto el fuego ya!, no nos pueden echar de nuestros refugios, de nuestros países, de nuestros continentes, ¡Es un genocidio!

¡No al colonialismo! ¡Es un genocidio!

*Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Internacionalista e integrante de la REDH y de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN.