Exactamente hace catorce días el Gobierno Sandinista llevó la energía eléctrica al Caserío San Miguelito y Los Limones. Los preparativos de la fiesta popular de ambos pueblos del municipio de El Sauce, para celebrar este histórico acontecimiento, no pudieron esperar. Fue este lunes, a la víspera de recibir los albores decembrinos, que las familias salieron a las calles a dar el saludo inaugural a esta obra que –a la luz de los nuevos tiempos- les ha cambiado felizmente la vida.

Para llegar a San Miguelito, recóndita comunidad enterrada en la espesura del bosque tropical de occidente, es paso obligado atravesar las quebradas de San Luis y Las Palancas, seguido del Río Tecomapa. Cualquiera se percata fácilmente, tras llegar al pueblo, del asombro y genuina admiración de los niños y niñas que salen de sus caseríos a recibir con mucha alegría a los invitados de esa gran fiesta que se ofreció en casa de ‘La Chavela’, la octogenaria más popular de la zona.

Recopilar datos o cifras estadísticas que contribuyan a explicar aquella sincera felicidad que trasmiten las familias con la llegada de la energía es casi sobrante, comparado con las anécdotas tejidas –a viva voz- por los mismos oriundos. La historia de Caserío San Miguelito está en la propia boca de esos hombres y mujeres que van pasando por esa trocha que conduce a la fiesta, y no es extraño toparse con los inmigrantes que fueron desterrados de Pantasma y Wiwilí en los años noventa por los gobiernos neoliberales.

Es muy probable que ante la llegada masiva de aquellos inmigrantes, este incipiente pueblo haya cobrado vida. «Nos echaron de allá (Wiwilí), y ahora es como si volviésemos a surgir en estas tierras, porque ya con la luz se nos facilitan mucho las cosas», explicó Juan Rivera González, quien junto a su numerosa familia ahora se dedica a cultivar maíz, trigo y ajonjolí en el propio patio trasero de su casa.

Las proyecciones que ha tenido la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), al invertir más de 1 millón de córdobas, con la importante cooperación del Gobierno de Canadá, han sido principalmente enfocadas en propiciar un desarrollo productivo y socio-económico en San Miguelito y Los Limones. No es de extrañar que con la reciente instalación del sistema energético, las habitantes de estos territorios vayan surgiendo de forma sostenible con pequeños negocios familiares.

«Si a esta fiesta no han venido más personas de las muchas que ya están, es precisamente por falta de ‘bestias’», explicó entusiasmada Felícita Rivera, quien además señaló que a la celebración por el establecimiento de la energía eléctrica han llegado pobladores de las comunidades ‘La coyota’ y ‘Las Palancas’, porque «justamente son familias que además de estar agradecidas con el Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, les ha beneficiado la luz y muchos otros proyectos».

La algarabía fue tal y como se esperaba en casa de ‘La Chavela’. En todo el pueblo retumbó el acordeón y la vihuela del Grupo Musical Luz y Vida, el cual amenizó la inolvidable tarde con unos encendidos corridos norteños. «Es un gran acontecimiento, y por eso se celebra a lo grande, porque con esta energía podremos pasar una Navidad más segura, y sobre todo un fin de año con mayor prosperidad», refirió Carlos José Vílchez, quien a sus 55 años, es la primera vez que disfruta de esta importante restitución de derechos.

La gran sorpresa que se llevaron muchos de los invitados de las demás comunidades, al concluir el evento, la dio el representante de Enatrel, compañero Mario Esquivel, quien informó que en las próximas semanas el Gobierno Sandinista estará ejecutando proyectos de electrificación rural en otras 15 comunidades del municipio de El Sauce, logrando mejorar las condiciones de vida a más de 3 mil pobladores. El servidor público indicó que la meta del equipo técnico del Gabinete de Gobierno es llegar a un 86% de comunidades electrificadas en toda Nicaragua antes de concluir el 2016.