De esa manera, el presidente estadounidense, Barack Obama, insistió en aislar a Cuba, pese al reclamo mayoritario de la región por integrar a la isla a la denominada Cumbre de las Américas.

Obama nuevamente enarboló una serie de argumentos, calificados por muchos aquí durante la cita de anacrónicos e injustificables para sustentar esa política.

Según el mandatario norteamericano, la isla debería transitar hacia una democracia para que se integre al continente.

El mandatario norteño desconoció así e hizo oídos sordos a las múltiples muestras de apoyo y solidaridad que recibió en esta ciudad del Caribe colombiano la nación antillana durante toda la cumbre, incluidas sus reuniones previas.

Estados Unidos y Canadá fueron los únicos países del continente que se opusieron a la participación de Cuba en las cumbres de las Américas.

Un tema ante el cual la región se plantó y cerró fila, al tiempo que se llamó a esas dos naciones a escuchar y rectificar o este tipo de foro se acabaría.

Ese reclamo fue respaldado por diversas organizaciones sociales y políticas del hemisferio, las cuales denunciaron las manipulaciones y presiones de la Casa Blanca para aislar a la mayor de las Antillas.

Por otra parte, los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) exigieron en el marco de la Cumbre, que concluyó sin declaración final por falta de consenso, el cese inmediato del bloque económico, financiero y comercial contra Cuba.

Ese bloque integracionista también manifestó que no participará más en este tipo de encuentro sin la presencia de Cuba.

Ambos puntos recogieron la posición de la ALBA en relación con la VI Cumbre de las Américas, que se celebró en esta ciudad del Caribe colombiano.

A su vez, llamaron a los países de América Latina y el Caribe a continuar manteniendo la unidad solidaria en favor de la integración de la isla al foro hemisférico.

También reafirmaron que la mayor de las Antillas, como parte integrante de América, tiene el derecho incondicional e incuestionable de estar presente en la Cumbre, y participar en un plano de igualdad soberana.

A todo ello hay que añadir que destacaron la solidaridad mostrada de América Latina y Caribe con Cuba durante los debates de la reunión de cancilleres, previos a la cita de jefes de Estado y gobierno, que sesionaron a puertas cerradas.

Asimismo, se resaltó la solidaridad del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y su país, cuya ausencia a esta Cumbre abrió el debate sobre estos temas y en consecuencia a tomar decisiones al respecto.