Para el experto constitucionalista, Fanor Avendaño, las reformas que se analizan en la Asamblea Nacional, están en correspondencia con el proceso evolutivo que vive Nicaragua, por tanto son determinantes para el futuro inmediato de la sociedad.

“Para mí son determinantes estas reformas. Fíjese que curioso: está constitución le quita poderes al Presidente de la República, en lo contencioso administrativo le quita poderes”, expresó Avendaño.

Las palabras de este experto echan al traste los planteamientos de otros “jurisconsultos” que han manifestado que las reformas dan más poderes al Ejecutivo y por tanto las rechazan.

“Hay un aspecto importante (…) las personas van a poder recurrir a instancias desde cualquier posición municipal, estatal, individual, el debido proceso se va a mantener. (Las reformas) no plantean un absolutismo presidencial, el presidente no sigue decretando el estado indefinido de emergencia, el presidente no nombra magistrados, el presidente no legisla sobre impuestos, el presidente respeta el rango militar, por lo tanto no tiene poder omnímodo”, planteó Avendaño que llegó acompañando a los miembros del Consejo Nacional de Académicos de Derecho (CONADER) que brindaron sus aportes a la Comisión Especial que dictamina las reformas constitucionales.

Avendaño expresó que esta reforma tiene que ser ubicada en un contexto evolutivo jurídico que da garantías a la inversión nacional y extranjera, “pero sobre todo para garantizar los derechos fundamentales, civiles y ciudadanos de las y los nicaragüenses”.

Por su parte, el Presidente de CONADER, César Largaespada, indicó que propusieron algunos aspectos relacionados “a que regule lo referente a la noción y principios que regule la administración pública”.

“Estas reformas mantienen las atribuciones de la Asamblea Nacional que quedan como están, es decir igual atribuciones tiene el Poder Judicial, creo que la división de poderes en Nicaragua se conservan”, dijo Largaespada.

El ex diputado liberal Donald Lacayo indicó que el contexto económico, político y social del país ha cambiado y por lo tanto la Carta Magna tiene que ser adecuada a estos cambios.

“Todo en la vida necesita transformación y todo en la vida necesita irse adaptando a los nuevos tiempos y a las nuevas circunstancias, las reformas constitucionales precisamente responden a esa adaptación, a esos nuevos tiempos de avance que Nicaragua está en el tiempo, en la historia y en las circunstancias actuales en donde todo ha cambiado, han cambiado los limites de Nicaragua, han cambiado las condiciones económicas de Nicaragua, han cambiado las esperanzas del pueblo nicaragüense y las reformas constitucionales son paralelas a esos cambios”, dijo Lacayo.