Por primera vez en la historia, Latinoamérica se opuso con una voz única a la exclusión de Cuba del foro hemisférico de la Organización de Estados Americanos (OEA), que expulsó a la isla comunista de sus filas en 1962 por no ser un Estado democrático.

Ese fue otro golpe para Obama, que en el encuentro en la ciudad colombiana de Cartagena buscaba profundizar el comercio con la región para recuperar empleos en Estados Unidos.

En cambio, en los dos días de reuniones escuchó reclamaciones de un mayor papel de Washington en la lucha contra las drogas y críticas de Brasil a sus políticas de estímulo económico. Para empeorar las cosas, tuvo que lidiar con un escándalo de prostitución que implicó a 16 miembros de su equipo de seguridad y que el sábado fue el tema que ensombreció la cumbre.

Ahora el rechazo de Estados Unidos y Canadá a aprobar la propuesta de que Cuba esté en la siguiente reunión continental puede llevar a que no haya un documento final de la cumbre, dijo el canciller argentino, Héctor Timerman, a medios de su país.

"¿Cómo es posible que no esté Cuba presente en la Cumbre de las Américas?. ¿De qué integración podemos hablar si estamos excluyendo a Cuba?", dijo el presidente boliviano Evo Morales el sábado por la tarde, un aliado de Cuba.

"Sin el apoyo del Gobierno de Estados Unidos no hay integración", agregó, sugiriendo que Washington y Toronto directamente se negaron a hablar del tema en las reuniones.

Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela resolvieron no participar en las próximas Cumbres de las Américas en las que Cuba no sea invitada, dijeron el sábado en un comunicado de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Incluso el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, no viajó a Cartagena en protesta por la exclusión de Cuba. El venezolano Hugo Chávez, tampoco participó de la cumbre por consejo de sus médicos.

Desde Nicaragua, el presidente Daniel Ortega, que no asistió a la cumbre, aseguró que las discusiones de los presidentes en Cartagena no fueron transmitidas para complacer los intereses de Estados Unidos.

"Como se iban a debatir temas que iban a poner en evidencia que Cuba no es la aislada, sino que el aislado es el imperio, entonces pusieron como condición que no se transmitiera", dijo.

Los tiempos cambiaron

En la cumbre pasada hace tres años, un popular Obama despertó el entusiasmo de los líderes latinoamericanos con promesas y hasta medidas concretas, como relajar algunas restricciones sobre Cuba. Pero desde entonces, dejó relegados los compromisos con la región. Puso su atención en la crisis económica de su país, el descalabro de deuda en Europa y los conflictos en Afganistán y Pakistán.

Obama, de 50 años, hoy está más centrado en ganar la reelección en noviembre y no herir las susceptibilidades de su electorado con temas incómodos como el de Cuba, más que en su política externa hacia Latinoamérica, coinciden especialistas.

"Frecuentemente en la prensa la atención en las cumbres como esta termina centrándose en donde hay controversia. Algunas veces esas controversias vienen desde antes que yo naciera", dijo Obama el sábado durante la cumbre ante empresarios.

"Y a veces siento en algunas de estas discusiones, o al menos en las noticias de la prensa, que estamos atrapados en una máquina del tiempo, volviendo a la década de 1950, la diplomacia de cañoneros y yanquis y la Guerra Fría, y esto y lo otro. No es el mundo en el que vivimos hoy", agregó.

Pero Cuba sigue sometida al mismo embargo comercial que le impuso Estados Unidos hace medio siglo, solo con algunas concesiones secundarias que hizo Obama.

Estados Unidos se opone a la participación de Cuba en la Cumbres de las Americas, argumentando que La Habana no ha hecho mejoras democráticas y políticas significativas para reintegrarse a la OEA.

Colombia, a pesar de ser de uno de los mayores aliados de Washington en la región, criticó el embargo comercial que aplica Estados Unidos desde hace medio siglo sobre Cuba.

"El aislamiento, el embargo, la indiferencia, el mirar para el otro lado han demostrado ya su ineficacia. En el mundo de hoy no se justifica ese camino, es un anacronismo que nos mantiene anclados a una era de Guerra Fría superada ya hace varias décadas", dijo el presidente Juan Manuel Santos al inaugurar la cumbre de jefes de Estado ante unos 30 mandatarios.

"Así como sería inaceptable otra cita hemisférica con un Haití postrado, también lo sería sin Cuba", agregó.