La fuga de combustible fue la principal causa que produjo el accidente aéreo del pasado 20 de junio en la zona de El Papalonal, donde el helicóptero MI-17 de la Fuerza Aérea colapsó, dejando como saldo diez fallecidos integrantes de la institución castrense.

El general de brigada Adolfo Zepeda Martínez, Inspector General del Ejército de Nicaragua, en un informe conclusivo sobre el accidente, indicó que el mismo se produjo a causa de un incendio en el área externa de la aeronave por una fuga de combustible.

“Seguidamente se dio la implosión del tanque lateral izquierdo, provocando una cadena de eventos súbitos. La rotura de las varillas de mando de la aeronave es la principal evidencia de la no gobernabilidad del medio aéreo, lo que imposibilitó a su tripulación afrontar la emergencia”, indicó.

Zepeda detalló que del motor y fuselaje, el Ejército ha logrado recuperar un 85%; del equipo de radio se ha recuperado un 47% y del equipo completo se ha recuperado un 66%. Y expuso que de todo el helicóptero, se ha logrado recuperar un 85%.

“La tripulación, al momento de realizar el vuelo se encontraba apta para el cumplimiento de la misión, y era un helicóptero que estaba en condiciones técnicas muy buenas para poder volar”, dijo Zepeda, dejando en claro que fue por la fuga de combustible que se produjo el accidente.

De acuerdo a los protocolos de investigación que se hicieron, el General Zepeda explicó que las condiciones meteorológicas, las comunicaciones y los sistemas de ayuda a la navegación prestaban todas las condiciones para el aseguramiento del vuelo.

El Inspector General del Ejército de Nicaragua, descartó que el helicoptero haya sido objeto de algún atentado. Asimismo, sostuvo que para lograr este informe conclusivo, la institución castrense contó con la asesoría de especialistas de la Fuerza Armada de Rusia.