El presidente de Ecuador, Rafael Correa, advirtió este viernes que América Latina atraviesa una desaceleración en el proceso de integración a causa de la restauración conservadora y a la "mala suerte" de perder a líderes regionales como Hugo Chávez y Néstor Kirchner.

“Ha habido una desaceleración, puede ser por descuido nuestro, estamos todos desbordados por los problemas internos, fíjense el caso de Brasil, (la presidenta) Dilma Roussef y todas las protestas que tuvo, pero también ha habido un poco de mala suerte”, expresó Correa en una conferencia de prensa antes de abandonar Francia, país en el que desarrolló una visita de Estado durante cuatro días.

Correa se refirió al tema de la "mala suerte" por la partida física del comandante y líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, y del primer secretario de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Néstor Kirchner.

Consideró que la desaceleración se debe también porque "hay países que no tienen el mismo entusiasmo, la misma convicción, respeto a la integración".

El mandatario ecuatoriano enfatizó que la Alianza del Pacífico -integrada por Colombia, Chile, Perú y México- es una integración neoliberal, "evidencia de la restauración conservadora, que quita ímpetu a la integración integral" que representa la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Por otra lado, el presidente Correa enfatizó que los gobiernos latinoamericanos "debemos ser muy responsables y muy pragmáticos si queremos ser realmente de izquierdas".

Comentó que la mayor oposición que tiene su proyecto político proviene de "cierta mal llamada izquierda que en realidad es cómplice de la derecha", que "habla nuestro mismo lenguaje y confunde a la gente".

“Esa izquierda del todo o nada es la mayor cómplice de la derecha”, sostuvo el dignatario, al tiempo que apuntó que “hay que ser realistas. A los gobiernos progresistas nos piden todo, e inmediatamente, esa es la mejor manera de hacerle el favor a la derecha”, sentenció.

Creación de una moneda regional

El presidente Correa ve positiva la creación de una moneda regional, que considera posible a mediano plazo, así como una nueva arquitectura financiera que permita a Latinoamérica tener su propio Banco del Sur y su propio fondo de reservas.

Se estudia "muy seriamente nuestra integración" al bloque Mercosur, ya que según el jefe de Estado es "un mercado sumamente importante".