Árboles arrancados de cuajo. Trozos de tejado volando como cometas. Pueblos inundados. Y el caos. Al menos cuatro personas han muerto y un millón han sido desplazadas como consecuencia del supertifón que ha azotado este viernes Filipinas. Haiyan -o Yolanda- podría ser el mayor tifón que llega a tierra firme de la historia. Según el Centro Conjunto de Avisos de la Marina de Estados Unidos poco después de alcanzar la costa los vientos eran de 314 kilómetros por hora, con rachas de 378 kilómetros por hora. Las autoridades prevén que el número de víctimas mortales aumente a medida que lleguen las informaciones de las zonas golpeadas.

El huracán ha cruzado con gran velocidad una serie de islas de este a oeste —Samar (unos 600 kilómetros al sureste de Manila), Leyte, Cebú y Panay—, dejando a su paso un reguero de destrucción. Ha provocado olas de cinco a seis metros de altura y corrimientos de tierras. La electricidad y las comunicaciones se han cortado casi totalmente en Samar, Leyte y la también isla de Bohol. "El impacto humanitario de Haiyan amenaza con ser colosal", ha asegurado Patrick Fuller, portavoz de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media LunaRoja, informa Reuters. Algunos funcionarios advirtieron de que más de 12 millones de personas estaban en peligro, incluidos los residentes de la ciudad de Cebú, que tiene una población de unos 2,5 millones de habitantes, y áreas que aún se están recuperando de una gran tormenta en 2011 y un terremoto de magnitud 7,2 el mes pasado, que mató a 222 personas y desplazó a cientos de miles.

Alrededor de un millón de personas se han dirigido a lugares de refugio, después de que el presidente, Benigno Aquino, instara a la población que vive en el paso de Haiyan que abandonara emplazamientos peligrosos como márgenes de ríos, aldeas costeras y faldas de montaña. Más de 100 casas en la costa han resultado arrasadas. Los Gobiernos locales han suspendido servicios de transporte marítimo y paralizado 13 aeropuertos. Cerca de 450 vuelos nacionales y ocho internacionales han sido suspendidos. Colegios, oficinas y tiendas han sido cerradas en las regiones afectadas.

Filipinas se ve castigada por unos 20 tifones cada año, y en los últimos años ha incrementado los preparativos para reducir el número de víctimas. Los anuncios públicos son más frecuentes y las alertas son dadas por el presidente y altos dirigentes en la radio, la televisión y las redes sociales. La oficina meteorológica filipina espera que Haiyan pase Filipinas y se dirija el sábado hacia el Mar Oriental de China, rumbo a Vietnam, donde las evacuaciones ya han comenzado.

El año pasado, el tifón Bopha devastó tres poblaciones, dejó 2.000 muertos y desaparecidos y causó daños cifrados en más de 1.000 millones de dólares en la isla sureña de Mindanao. Haiyan es el segundo tifón de clase 5 que azota Filipinas este año después de Usagi en septiembre. El mayor tifón que llega a tierra en el mundo registrado hasta la fecha fue el huracán Camille en 1969, en el estado estadounidense de Missouri, con vientos de 305 kilómetros por hora.