Como resultado, comparado a 2005, en 2009 Nicaragua ha logrado una reducción en pobreza general de 5.8 puntos porcentuales y 2.6 puntos en pobreza extrema, según la Encuesta Nacional de Medición de Vida (ENMV).

La encuesta muestra que la pobreza general a nivel nacional medida por el consumo bajó de 48.3 a 42.5 por ciento entre 2005 y 2009, y la pobreza extrema de 17.2 a 14.6 por ciento en el mismo período, que resaltarían una avance importante en esta materia en Nicaragua bajo la administración sandinista.

En términos relativos, el gran desafío sigue siendo la reducción de la pobreza general y la extrema en la zona rural que siguen siendo altas. La pobreza extrema rural supera aproximadamente en 5 veces la pobreza extrema urbana y la pobreza general rural duplica el valor de la pobreza general urbana.

Mientras la pobreza general del área rural se redujo en 7.0 puntos porcentuales, la urbana se redujo en 4.1 puntos. En tanto, la extrema pobreza rural disminuyó en 3.9 puntos porcentuales y la pobreza extrema urbana en 1.1 puntos. Así se está logrando la mayor reducción en el campo donde existe la pobreza más profunda y severa.

La reducción en pobreza medida por ingreso (según el Umbral Internacional PPA) es también significativa.

En 2009, el 5.5 por ciento de la población nicaragüense presentaba un consumo menor o igual a 1.25 dólares al día en comparación a 11.2 por ciento en 2001 para una reducción de 5.7 puntos porcentuales con relación a 2005, es decir, una reducción de más de la mitad.

El 21.0 por ciento sobrevivía con un consumo menor o igual a 2.0 dólares diarios para una reducción de 10.6 puntos porcentuales con respecto a 31.6 por ciento en 2005.

Impacto mayor en el campo

Los resultados por área de residencia revelan que la reducción en la proporción de personas que sobreviven con menos de 1.25 dólares al día fue de 2.3 y 9.8 puntos porcentuales para área urbana y rural respectivamente y para los que viven con 2.0 dólares diarios la reducción fue de 6.1 y 15.7 puntos porcentuales para área urbana y rural respectivamente.

Nuevamente, la reducción es más fuerte en la zona rural indicando que los programas sociales focalizados están produciendo resultados positivos.

De acuerdo al informe ejecutivo al FMI, se mejoró también los indicadores de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Entre 2005 y 2009 hubo una reducción de 10.9 y 10.4 puntos porcentuales en hacinamiento y baja educación respectivamente. Aunque hubo avances en el tema de vivienda inadecuada (reducción de 0.6 puntos porcentuales), este sigue siendo uno de los desafíos sociales más importantes para el país.

El Gobierno protegió el gasto dirigido a combatir la pobreza creando un espacio fiscal que significó una inversión en estos cuatro años de gobierno (2007-2010) de US$3,358.5 millones, US$841.0 millones en promedio anual (13.5 por ciento del PIB). Este gasto fue superior US$304.1 millones en promedio anual, 56.7 por ciento más que los US$536.8 millones en promedio anual (11.7 por ciento del PIB) invertidos en el periodo 2002-2006.

Aunque es muy difícil evaluar el impacto del gasto en la reducción de la pobreza, lo cierto es que el incremento sostenido de éste hacia programas y proyectos mejor focalizados, tanto en sectores como en zonas donde hay una mayor concentración de los más pobres, ha contribuido a que la pobreza general disminuyera en el período 2005-2009 en 5.8 puntos porcentuales y la pobreza extrema en 2.6 puntos porcentuales (EMNV 2009).

Los avances se destacan también en el aumento del trabajo. Los resultados de las encuestas (Encuesta Continua de Hogares 2009) muestran que entre el 2006 y 2010 la población ocupada creció en 649.2 mil personas, equivalente a un 31.1%.

Del año 2009 al 2010, con datos medidos en series móviles comparables, la población ocupada correspondiente al cuarto trimestre del año, se incrementó en 304.0 miles de personas, lo que representa un aumento del 12.5 por ciento.

El nivel de empleos en las zonas francas se ha recuperado en 89,927 al cierre del 2010, después de una reducción debido a la Gran Recesión Mundial.

Así mismo, el empleo formal también ha aumentado. El número de trabajadores con seguridad social muestra una tendencia de incremento sostenido tanto en el número de asegurados activos como de empleadores activos registrados en el INSS, cerrando a 2010 con 534,879 personas aseguradas activas, 32.6 por ciento más de las que habían al cierre del 2006.

La desigualdad

Otro factor clave en la reducción de la desigualdad y la pobreza es el crecimiento económico. Nicaragua creció en 2010 en 4.5 por ciento (el mayor crecimiento de Centroamérica, cuyo promedio fue de 3.9 por ciento) un año después de la peor crisis financiera y económica desde la gran depresión de los años 30.

En 2009, Nicaragua decreció en -1.5 por ciento menor que el decrecimiento promedio de Centroamérica de -1.9 por ciento. El crecimiento 2010 fue impulsado por el incremento de las exportaciones, el aumento de las inversiones y las remesas, en un ambiente de estabilidad macroeconómica donde la inflación se mantenido en un dígito y las reservas internacionales brutas a su nivel más alto.

Los principales instrumentos utilizados para reducir la desigualdad y la pobreza en el período 2007-2010 han sido las políticas sociales dirigidas para fortalecer las capacidades de los más pobres y contribuir a mejorar su nivel de vida.

Se restituyó los derechos humanos y constitucionales de salud y educación gratuitas. Se trabaja en dar la batalla del sexto grado en 2012 y de tercer año en 2015. Se implementan programas sociales focalizados como: programa AMOR, programa AMOR para los Mas Chiquitos, programa de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), Operación Milagro y el programa Todos con Voz.

Se ha capitalizado a los pobres como agentes del desarrollo con énfasis en la participación social y económica de las mujeres contribuyendo a la nutrición, seguridad alimentaria y generación de trabajo e ingresos a través de programas como Hambre Cero y Usura, dice el informe gubernamental.

Según la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo Humano, se ha apoyado a la pequeña producción urbana y rural con financiamiento, insumos y asistencia técnica con énfasis en los pequeños productores que son el 94 por ciento del total de productores.

Estos productores producen el 60% del café y carne, los dos principales productos de exportación de Nicaragua, 80 por ciento de los granos básicos y 90 por ciento de las frutas y hortalizas. Además, generan, junto con la pequeña producción urbana, 70 por ciento del trabajo y 40 por ciento del PIB.

Con la creación del Banco Produzcamos en 2010, se tiene el propósito de facilitar el acceso de los pequeños productores a créditos de manera ordenada y a tasas justas.

Se destaca el acompañamiento a los pequeños y medianos productores que ha venido realizando Alba Caruna en el aumento de la producción y la exportación agropecuaria. Se ha financiado a 47,530 pequeños y medianos productores con un monto C$ 1,365.3 millones en los rubros Agrícola, Pecuario, Pesca, Agroindustria, Acopio y Comercialización.

Con el propósito de garantizar la seguridad alimentaria de los nicaragüenses y en particular de las familias rurales, a través Plan Nacional de Semilla se facilitó a 208,462 pequeños productores 131,236 quintales de semilla certificada y 87,602 quintales de urea o NPK a través del Programa de Apoyo a Productores de Granos Básicos (KRII).

Otros factores importantes han sido el respeto y la garantía a la propiedad privada; la búsqueda de nuevos mercados para exportar; el trabajar por primera vez un Programa Económico Financiero (PEF) como instrumento de negociación con el FMI, dado el carácter de país pobre altamente endeudado; transparencia de la inversión pública; la reorientación progresiva de la cooperación externa alineada a las prioridades nacionales; la integración temprana al ALBA basada en los denominadores comunes entre los países que lo integran: hermandad; solidaridad; complementariedad; reconocimiento de asimetrías; defensa de los pueblos originarios y afro descendientes; rescate de los roles de la mujer y la juventud, comercio y mercado justos.

El sector empresarial de Nicaragua ha destacado la estabilidad social generada por las políticas de consenso entre los principales sectores del país.

El sector energético

En el tema energético, se dio solución a la crisis de apagones de hasta 12 horas diarios, resueltos con la instalación rápida de 240 MW de energía gracias a la solidaridad de los países del Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y 110 MW adicionales para un total de 350 MW.

La estrategia actual es reducir la dependencia del petróleo para la generación de energía eléctrica al pasar de 20 por ciento de energía renovable en 2007 a 90% renovable en 2017. Se contempla energía hidroeléctrica, geotérmica, eólica y de biomasa de duplique la capacidad eléctrica.

A partir de 2007, se ha ampliado la capacidad instalada de generación por encima de la demanda máxima. Se ha iniciado la transformación de la matriz energética con recursos renovables con la aprobación y agilización de los nuevos proyectos ejecutados por la empresa privada y de forma mixta con participación gobierno-empresa privada. La inversión privada y pública en este sector asciende a US$1,440 millones de dólares. Igualmente ha habido un incremento en el consumo final total de Energía en 18 por ciento, pasando de 2,133.21 GWH en 2005 a 2,520.21 en 2009.

Con la cooperación solidaria del Gobierno Bolivariano de Venezuela, el apoyo técnico de Cuba, el apoyo económico de Taiwán, la participación de ENEL y ENATREL y la participación de inversionistas privados, al 31 de Diciembre del 2010, el Gobierno había incrementado la capacidad nominal de generación en 350 MW de los cuales 290 MW corresponden a plantas administradas por ALBA de Nicaragua S.A. (ALBANISA) y Taiwán, y 60 MW de las Plantas Eólicas Amayo 1 y 2, construidas con capital privado.

Por primera vez Nicaragua cuenta con una capacidad instalada nominal superior a los 1,000 MW, y se tiene una capacidad efectiva de 827.3MW.

En el período 2007-2010 se instalaron 158.1 km nuevos de líneas de transmisión, lo que garantiza el suministro de energía a 326,623 pobladores beneficiados. Además, se instalaron 236.3 MV de potencia adicional lo que beneficia a una población de 561,796 personas.

Durante el período 2009-2010, mediante la electrificación rural, se ha llevado el servicio de energía a 93,015 hogares, especialmente a zonas aisladas a través del sistema de redes y de fuentes alternativas como pequeñas centrales hidroeléctricas, paneles solares, entre otros y se continuará promoviendo concesiones de generación y distribución a empresas locales