Graham Cooper, un jubilado británico de 69 años, fue acusado de violación y abusos sexuales tras ser identificado 30 años después por su víctima al verlo en televisión.

Cooper, excarnicero y miembro muy respetado entre la comunidad religiosa por asistir frecuentemente a misa, participó en el relevo de la antorcha olímpica en julio del año pasado en su ciudad natal, Aldington —en el condado de Kent—. El paseo fue retransmitido por televisión, y una de los espectadoras lo reconoció como la persona que 30 años atrás había abusado sexualmente de ella.

Tras su aparición en televisión, la víctima volvió a contactar con la Policía británica —las denuncias que había hecho previamente había caído en saco roto, según informa Dailymail y el diario local Kent Online—.

Su declaración provocó la detención de Graham Cooper, que admitió tres de los crímenes de los que se le acusaba. "Me he arrepentido desde entonces. Estoy verdaderamente arrepentido y avergonzado", aseguró Cooper en su confesión.

El juez que instruye el caso le ha puesto en libertad bajo fianza tras pedir informes sobre el peligro que puede seguir suponiendo y será sentenciado este mes de noviembre.