Panamá celebra este noviembre el Mes de la Patria, centrado en su separación de Colombia en 1903 y con un llamamiento de autoridades y académicos a preservar la identidad nacional, para algunos olvidada en medio del fragor de la pujanza económica.

Al margen de la colocación de banderas y de otros adornos alusivos a las efemérides, se escuchan quejas, sobre todo de las personas mayores, por una supuesta pérdida del fervor patriota en estos días, que por ser asueto nacional son aprovechados por las grandes mayorías para ir a la playa y otros sitios de esparcimiento.

Los panameños, contrario a Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala, que dedican el 15 de septiembre para celebrar la independencia de América Central de España, disponen de cinco fechas en noviembre para celebrar su identidad como nación.

Las efemérides iniciarán oficialmente el próximo domingo en la madrugada con la tradicional izada de la bandera en la Presidencia de la República por parte del jefe del Estado, en conmemoración del 110 aniversario de la separación de Panamá de Colombia.

El 4 de noviembre se festeja el Día de la Bandera y el 5 la derrota asestada en 1903 en la ciudad de Colón, al norte de la capital, a las tropas colombianas que buscaban reconquistar el istmo.

Las festividades cierran con la conmemoración del 192 aniversario de la separación de España a través de dos actos: el Día del Grito de Independencia de la Villa de Los Santos, el 10 de noviembre, y la firma el Acta de Independencia el día 28.

La Alcaldía de Panamá emitió un decreto estableciendo las rutas de los desfiles del 3 y 4 de noviembre y exhortando a los ciudadanos y a los comercios a mantener una conducta de respeto y a exaltar el sentimiento patrio.

En los locales comerciales, residencias, automóviles y entidades del Estado se aprecia el emblema nacional, así como distintivos, telas y adornos con los colores patrios.

Incluso en algunas vías principales de la ciudad se regalan las banderas nacionales a los conductores atascados en el pesado tráfico de la urbe, donde desde hace tres años confluyen la construcción del primer Metro de Centroamérica y una total reorganización vial.

Las millonarias inversiones públicas en esas grandes obras de infraestructura, incluida la ampliación del Canal de Panamá, por donde pasa el 5 % del comercio mundial, impulsan la economía de este país de 75.500 kilómetros y 3,4 millones de habitantes, con un producto interno bruto que ha crecido a un promedio de casi un 8 % en la última década, según los datos oficiales.

Pero el desarrollo que se manifiesta en los modernos rascacielos que rodean la Bahía de Panamá o en la Cinta Costera, un terreno ganado al mar que combina una vía rápida de tres carriles con un paseo marítimo, pareciera que está dejando de lado la "identidad nacional", a juicio del historiador panameño Rommel Escarreola.

En una entrevista con Efe, Escarreola dijo que cuando se dio la separación de Colombia, en Panamá, a diferencia de ahora, no había desarrollo económico ni educativo, y el campo estaba "totalmente arruinado".

Escarreola indicó que si bien las cosas han cambiado y ahora Panamá goza de un pujante crecimiento económico, este debe ser más equitativo y fortalecer la identidad nacional.

A su juicio, la expansión económica de Panamá se mantiene "aislada de la identidad nacional" porque a la par de las gigantescas torres y el imparable urbanismo no se erigen estatuas en homenaje a los "próceres y gestores de la patria".

"Ni un solo edificio, ni una sola calle (de la nueva ciudad de Panamá) lleva el nombre de estos gestores de la patria, como por ejemplo, Manuel Amador Guerrero" que fue el primer presidente del istmo panameño, "o de la poeta Amelia Denis de Icaza", remarcó el historiador.

"Definitivamente hay todavía un gran sector de la población que cree en Panamá" y que cree en que los días patrios "deberían ser, no estrellas fugaces, sino un gran sol que ilumine a toda la sociedad panameña y el desarrollo de su identidad", añadió.