La pregunta al Nuncio Apostólico Fortunatus Nwachukwu sonó con tanto fervor como si se tratara de una aparición milagrosa que los incrédulos y pecadores tardamos en percibir: “¿Y usted cree que existen grupos armados…?”, interrogó el enviado de un medio de derecha.

El Nuncio se limitó a las evidencias: ha visto paz y reconciliación. Y por eso, a pesar de ser el representante del papa Francisco, estrenó la censura de la derecha conservadora. ¡Cómo no será con el resto de los simples y comunes mortales!

Si monseñor Nwachukwu hubiera respondido como un mundano más, distorsionando la realidad y viendo “armados por todos lados contra el gobierno”, los titulares de la radio y Tv de la misma órbita pondrían a Nicaragua como una amenaza global a la paz: “Roma comprueba guerra”.

Y un comentarista derechista, para suavizar la “falta de fe” del delegado papal sobre estas “visiones”, matiza: “Acuérdense de que es Nuncio, es diplomático…”. Y cuando el Nuncio afirma todo lo contrario, al dar testimonio de la gran seguridad en el territorio nacional, como lo comprobó en un viaje sin escoltas hasta El Ayote, surge el “periodismo objetivo” con esta coletilla: “Dice él”.

Las palabras de monseñor Nwachukwu --- que silenció la derecha por el “pecado” de no darle importancia a sus “tambores de guerra”--- apuntalan la reconciliación y la unidad. “Es algo que se construye continuamente”.

“Ayer escuché esto --- agregó--- en un acto del Presidente (Daniel Ortega en el 34 Aniversario del Ministerio de Gobernación), durante el cual, él mismo nos mostró un ejemplo concreto de esta reconciliación entre dos personas que están fuertemente opuestas y ahora están en reunión”.

En ese evento, el comandante Ortega ilustró el ejercicio de la reconciliación con dos personajes enfrentados durante la guerra en los años 80, él y don Jaime Morales. Reconciliación viviente que alcanzó su mayor peldaño al obtener por la vía democrática la primera magistratura del país.

El Nuncio dijo que en una comunidad habrá siempre diferencias, no obstante, señaló que depende de la voluntad de las partes aprender a superar los obstáculos para alcanzar la unidad y la reconciliación. (El 19 Digital)

El limpio ejemplo del Papa

Si ya el Nuncio da lecciones de humildad y se mantiene a prudente distancia de aquellos que, en su arrogancia, presentan el latido de contiendas de sus propios corazones como “el palpitar del país”, dándolo además por cierto, el papa Francisco duda. Sí, el hombre más poderoso de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana admite sus vacilaciones ante algo tan trascendental: la fe.

He ahí al Jefe Mundial de la Grey Católica que confiesa no pretender ser el Dueño Absoluto de la Verdad, como algunos de sus subordinados se creen los 10 Mandamientos en persona, y si declaran que hay “alzados”, es “voz de Dios y no de hombres”.

Mientras las incertidumbres del Papa, reportadas por la prensa internacional, podrían extenderse al destino de la humanidad y de lo que se ha dado por sentado, poniéndose así en pie de igualdad al resto de los efímeros, aquí, algunos de sus obispos no quieren bajarse de la peana de la “la verdad soy yo”. Inventan conflictos, mezclan sucesos comunes con la política y levantan otro falso testimonio: una demencial persecución contra los religiosos.

Hoy como nunca en un barrio coinciden una iglesia pentecostal y a veces hasta dos y tres con la parroquia. No hay un solo mormón preso, los Testigos de Jehová van de puerta en puerta, los islámicos se aprestan a conmemorar el Muharram el 5 de noviembre, primer mes del Año Musulmán, en su imponente Mezquita al suroeste de Managua.

Las cruzadas evangélicas se desarrollan en su máxima libertad y el conferencista católico Salvador Gómez anuncia a lo grande su próxima prédica en Nicaragua. ¡Aquí más bien es al revés: los escépticos, irreverentes, agnósticos, ateos, profanos y desconfiados son “perseguidos” por los religiosos! ¡Y las radios y Tv católicas y evangélicas transmiten todo el día sin censura alguna!

“Somos seres frágiles”

Las agencias de prensa citan al Obispo de Roma en la Plaza de San Pedro: “Todos hemos experimentado extravíos, incertidumbres, dudas. ¿Quién no las ha experimentado? Todos, ¡yo también! Forma parte de la fe”.

“Somos seres marcados por fragilidades y límites, no hay que preocuparse”, consoló. Francisco también llamó a los católicos a rezar y a “encontrar el valor y la humildad para abrirse a los demás y pedirles ayuda”, en estos momentos de crisis.

El Papa no se coloca como algunos eclesiásticos de menor jerarquía en Nicaragua que aman el primer sitial de las plazas mediáticas, presentándose como infalibles, mansos, inmaculados, incuestionables, íntegros moralmente. No, la Cabeza de la Iglesia Católica lo confesó esta semana: es pecador, que tiene “grandes defectos”: es “desorganizado, autoritario”, que ha cometido errores. Reconoció incluso haber pasado por “crisis morales” y que “necesito a los demás”. ¡Nada de autosuficiencia!

Algunos que alaban el estancamiento de la civilización, le critican al Papa su abandono a tanta ostentación medieval y que “no debería descender de su pedestal”.

En Nicaragua, la derecha encomendera no solo rinde culto, adoración y portada al atraso, sino que se siente su pedestal.