Cerca de 842 millones de personas en el mundo sufren desnutrición crónica, según precisó este miércoles la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el marco de celebrarse el Día Mundial de la Alimentación, cuyo tema central abordará los "Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición".

A través de un comunicado, la FAO señaló que "los modelos insostenibles de desarrollo están degradando el medio ambiente, amenazando a los ecosistemas y la biodiversidad que serán necesarios para nuestro abastecimiento futuro de alimentos".

Si bien los esfuerzos de los Estados y de las agencias de la ONU han permitido reducir drásticamente el número de personas que padecen hambre (más de mil millones en 2009), la cifra de personas con malnutrición - que sufren de una o más deficiencias en micronutrientes (vitaminas y otros)- alcanza los dos mil millones.

De acuerdo con la FAO, la malnutrición afecta al 26 por ciento de los niños que presentan un retraso en su crecimiento y a 1,4 mil millones de personas con sobrepeso.

Ante esta situación, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que proporciona ayuda de emergencia a 80 países, es imperativo aumentar rápidamente el número de madres y niños que reciben productos nutricionales especializados.

"Si la comunidad internacional invierte 1,2 millones de dólares por año durante cinco años para reducir las deficiencias de micronutrientes, la disminución de la mortalidad infantil y el impacto positivo en las ganancias futuras podrían llegar a 15,3 mil millones de dólares", indicó el PMA.

Despilfarro de Alimentos

Otro problema, subrayó la FAO, es el despilfarro de alimentos. Mas de mil millones de toneladas de alimentos, equivalentes a una tercera parte de la producción mundial, son despilfarradas cada año por valor de 750 mil millones de dólares.

"Con un cuarto de esta cantidad, se podría alimentar a las 842 millones de personas que sufren hambre en el mundo", aseguró Robert van Otterdijk, experto de la FAO.

Por su parte, el papa Francisco denunció también este miércoles el despilfarro de alimentos y la mentalidad dominante de considerar el hambre como un hecho ineluctable.

"Paradójicamente, en un momento en el que la globalización permite conocer las situaciones de necesidad en el mundo y multiplicar los intercambios y las relaciones humanas, parece crecer la tendencia al individualismo y al encerrarse en sí mismo, lo que lleva a una cierta actitud de indiferencia -en el ámbito personal, de las instituciones y de los Estados- respecto a quien muere de hambre o padece malnutrición, casi como si se tratara de un hecho ineluctable", manifestó el Papa en un mensaje enviado al director de la FAO, el brasileño José Graziano Da Silva.

La entidad de Naciones Unidas, cuya sede central se encuentra en Roma (capital de Italia), organizó durante toda la semana eventos en todo el mundo sobre la importancia de los sistemas alimentarios para la seguridad alimentaria y la nutrición, el desperdicio de alimentos y el Año Internacional de la Quinua.

"Me parece leer en ello una invitación a repensar y renovar nuestros sistemas alimentarios desde una perspectiva de la solidaridad, superando la lógica de la explotación salvaje de la creación y orientando mejor nuestro compromiso de cultivar y cuidar el medio ambiente y sus recursos", señaló el Papa argentino.

Para el jefe de la Iglesia católica, que vivió casi toda su vida en Argentina, uno de los mayores países productores de alimentos, hay que "cambiar realmente nuestro estilo de vida, incluido el alimentario, que en tantas áreas del planeta está marcado por el consumismo, el desperdicio, el despilfarro de alimentos".

"Bastaría eliminarlos para reducir drásticamente el número de hambrientos", añadió Francisco, que denunció de nuevo la "globalización de la indiferencia", que nos va "acostumbrando lentamente al sufrimiento de los otros, como si fuera algo normal", sentenció.