La crisis en Siria se mantiene desde hace varios días sin marcar en las páginas de los principales medios impresos, televisivos y digitales estadounidenses.

Luego de ocupar importantes espacios durante una fuerte campaña de prensa para justificar un ataque contra esa nación del Levante, abortada tras una propuesta rusa largamente negociada con Washington, el problema sirio hizo mutis en los medios estadounidenses.

Ahora la situación se centra en la aplicación de un acuerdo del Consejo de Seguridad, acatado por el gobierno del presidente Bashar al-Assad, para eliminar de ese territorio las armas químicas, y la celebración de una conferencia internacional de paz, Ginebra II, que busca poner fin al conflicto impulsado por Occidente.

Este viernes, Moscú y Kuwait se pronunciaron por convocar lo más pronto posible ese evento, sin condiciones previas, anunció el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

Rusia está convencida que para lograr el éxito de la conferencia se debe garantizar la participación en ella de todos los que influyen realmente en el desarrollo de los acontecimientos en la revuelta propiciada por Occidente y con la participación de cerca de 100 mil mercenarios procedentes de más de 80 países.

Este viernes destaca una denuncia de la Coalición Nacional Siria, una facción opositora, que condenó las violaciones de derechos humanos cometidas por las bandas armadas que luchan contra el Gobierno y que responsabiliza a los grupos extremistas de las ejecuciones y secuestros.

Ese bando se apartó del Estado Islámico de Irak y del Levante (vinculado con Al Qaeda) y del Yeish al Muhayirin, los principales autores de los crímenes documentados por una organización defensora de los derechos humanos.

Asimismo impactó este viernes el premio Nobel de la Paz 2013 conferido a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que trabaja estrechamente con el Gobierno sirio para proceder a la destrucción del arsenal químico en ese país.

La labor de OPAQ cortó de raíz la posibilidad de que grupos extremistas utilicen esos artefactos y empleen ese argumento para justificar una agresión externa contra Damasco, estiman analistas internacionales.

Sobre este problema, Lavrov alertó hoy en Moscú, al término de las negociaciones con el vice primer ministro y titular de Relaciones Exteriores de Kuwait, jeque Saban Khalid al- Hamad az- Sabah, sobre provocaciones contra ese proceso.

Más de 100 expertos de la OPAQ laboran desde la semana pasada en Siria para acometer un plan de eliminación del arsenal químico de ese país, al cual Estados Unidos y otras potencias occidentales amenazaban con una agresión.

También Lavrov denunció que algunos países usaron el territorio de Afganistán para preparar a los irregulares sirios y les enseñaron cómo tratar armas químicas

Durante la semana llamó la atención un cambio en la campaña de prensa contra las autoridades de Damasco, lo que se refleja en cómo medios occidentales comenzaron a culpar a las bandas irregulares de la crisis de violencia y de matanzas de civiles.

Según Naciones Unidas, en los 30 meses de conflicto armado desatado por grupos de mercenarios y extremistas islámicos de unas 80 nacionalidades que han penetrado en Siria desde países fronterizos, han muerto unas 100 mil personas, la mayoría de ellos civiles.