No hay duda que el estado emocional más pretendido de todo ser humano es la felicidad. Es lógico desearlo porque nadie que tenga sentido común o en estado de cordura quiera hacer de la desgracia y la tristeza que viene con ella su condición habitual. Al respecto siempre preferiremos reír no llorar, tener no envidiar, compartir no arrebatar, ser no pretender, vivir no morir, aunque esta última condición es lo único que tiene sello de seguridad y nos llegará a todos por parejo, a las gentes alegres y a los amargados.

La felicidad difícilmente es permanente porque no siempre nos acompaña. Son tiempos, son momentos, son circunstancias que cuando llegan a nuestras vidas, a veces por períodos cortos o largos, indistintamente, deben ser aprovechados para que la envidia de aquellos que nunca la conocieron no nos la contaminen ni con sus fracasos, ni con sus lamentos.

Dicho lo anterior preguntémonos: ¿Qué es la felicidad?, ¿Qué nos hace felices?, ¿Para qué ser felices?

Las respuestas a estas preguntas seguramente serán muy subjetivas por lo personales que pueden ser y por la experiencia de cada quien, porque mi felicidad no necesariamente es la felicidad de otros por los gustos, apetencias, costumbres, filosofía y cultura con la que nos formaron o nos formamos. Así las cosas, cada quien, en el rango de su felicidad, come y bebe distinto, frecuenta diferentes lugares, nos relacionamos con círculos con características propias y así otras cosas, pero, aunque no coincidamos en nada en el cómo realizamos el ser felices la felicidad aflora al gusto de cada quien y siempre es felicidad.

Por eso mismo comemos lo que nos gusta, tratamos de trasladar a los vástagos nuestro concepto de vida desde la familia deseada, aunque muchas veces se quede solo en el esfuerzo y eso son ingredientes que contribuyen a lograr ese estado grato de satisfacción.

La felicidad constituye el fin de la humanidad para convertirlo en un camino o un puerto para la vida y por esa misma razón encontrarla es tan difícil que parece inalcanzable porque su identidad es emocional, sentimental y la hallamos en pedacitos de muchas cocas porque no es cierto que existe por tener dinero, muchos millonarios tienen bóvedas y son impresionante pobres como seres humanos, hay personas que siendo pobres sonríen, bailan y testimonian la bendición de tener salud, hay quienes tienen esposa e hijos pero no tienen hogar, hay personas que alguna vez llegaron a tener algún poder y lo que hicieron fue caer mal y dañar a quienes debieron ayudar y hay quienes no viven en paz porque se obsesionan en romper con el marco referencial de la ley que es amar a Dios por encima de todas las cosas para desde la espiritualidad ser además de libres, felices porque toda felicidad es una bendición que únicamente nos la confiere el Creador. Así de complicada es la felicidad porque nunca es completa, porque nunca es perfecta, porque nunca desde que tenemos uso de razón fue permanente y por eso hay que disfrutarla en el momento que aparece.

La felicidad, pienso, se encuentra cuando sabemos conformarnos con lo que tenemos, cuando entendemos que no requerimos más de lo que alcanzamos como metas impuestas porque cuando damos más pasos de lo debido peligrosamente nos adentramos en la ambición y cuidado que esta puede ser la antítesis de la felicidad porque ambición desbocada nos puede estrellar contra la fatalidad.

Hablo de la felicidad porque es un tema que percibido por los nicaragüenses indica que los ciudadanos de nuestro país no solo la anhelan, sino que la viven y así lo confiesan en una encuesta que dice que Nicaragua es el primer país del mundo donde los ciudadanos se sienten en paz.

La paz es una llave que la primera puerta que abre es la felicidad y esta a su vez representa el estado de confort para alcanzar ideales y estados que desde la estabilidad han transformado a naciones pequeñas, más pequeñas que la nuestra, y que llegaron a ser grandes potencias que dominan y dictan pautas entre aquellos países considerados como economías del primer mundo.

Estados Unidos, el imperio norteamericano y los medios de comunicación occidentales, que son la principal causa de resonancia de sus mentiras, han demonizado durante mucho tiempo al gobierno sandinista de Nicaragua y a su presidente Daniel Ortega y desde una confabulación descaradamente terrorista han patrocinando violentos intentos de golpe en su contra e imponiendo sanciones unilaterales e ilegales que pretenden dañar la economía de nuestro país.

Estos agentes de la mentira que han fracasado en su intento por sembrar imágenes distorsionadas de nuestra realidad, a pesar de las millonarias mesadas que reciben los sicarios políticos que se prestan a ello, son quienes hoy reciben el golpe y con ello se obligan a comerse la propia pestilencia que inventaron para destruirnos solo porque el imperio nunca vio a sus peleles en el poder en Nicaragua para que estos hicieran lo que el inquilino de la Casa Blanca les ordenara siendo esa y únicamente esa “la razón” para que en el 2018 intentaran asesinar la mejor Nicaragua que hemos tenido a lo largo y ancho de toda nuestra historia.

¿Digo lo anterior porque soy propagandista de lo que la fatalidad llama es el régimen de Daniel Ortega o la dictadura sandinista?

No. Lo digo porque son muchos los estudios y realidades que demuestran que el Frente Sandinista es más que popular entre los nicaragüenses. Esas evidencias dicen que los nicaragüenses disfrutamos de una alta calidad de vida en comparación con nuestros vecinos cuyos discursos para nicaraguanizar sus inmensos problemas son solo una mampara para ocultar bajo la alfombra su voluptuosa incapacidad.

El medio estadounidense CNBC, que ha sido totalmente antagónico en el pasado con todo lo que representa la revolución en nuestro país, admitió en este enero que ya andamos que Nicaragua es el “país número 1 donde el pueblo dice estar ‘siempre’ en paz”. Repito El medio estadounidense CNBC, que ha sido totalmente antagónico en el pasado con todo lo que representa la revolución en nuestro país, admitió en este enero que ya andamos que Nicaragua es el “país número 1 donde el pueblo dice estar ‘siempre’ en paz”.

Esto sondeo fue realizado por la encuestadora Gallup, la misma que desde hace décadas trabaja muy estrechamente en américa latina al servicio de los Estados Unidos. Así las cosas Gallup entrevistó a adultos en 122 países de todo el planeta. Descubrieron que el 34% de las personas en la Tierra “siempre” se siente en paz, mientras que el 39% “a menudo” lo hace, el 17% “rara vez” y el 5% “nunca”. Para tragedia, pesadilla, implosión visceral o convulsiones por los poseídos del diablo, Nicaragua ocupa el primer lugar, con el 73% de su población reportando que “siempre” se siente en paz.

EL REPORTE SEÑALA LITERALMENTE:

Las resoluciones de Año Nuevo más comunes son perder peso o ahorrar dinero constantemente, pero las metas sobre fomentar la satisfacción interna y encontrar la paz interior han ganado popularidad en los últimos años.

En 2023, el 17 % de las personas decidió “ser feliz”, según una encuesta de YouGov entre 1000 adultos. Un 12% está decidido a mejorar su salud mental y un 11% quiere centrarse en “asuntos espirituales”. Estos objetivos pueden parecer elevados o incluso complicados, pero en algunos países encontrar la paz no es infrecuente, según una encuesta reciente de Gallup.

Aquí están las 10 naciones principales donde los residentes informan que “siempre” están en paz.

N° 1 país donde la gente dice estar ‘siempre’ en paz: Nicaragua. Cuando se le preguntó: ¿Con qué frecuencia está en paz con sus pensamientos y sentimientos?” un sorprendente 73% de los encuestados en Nicaragua dijo “siempre”.

Nicaragua también tiene un "alto índice” de experiencias positivas”, según otra encuesta de Gallup. Esto significa que los encuestados tienen emociones positivas sobre su percepción del nivel de vida, las libertades personales y la vida social.

De los 10 principales países donde las personas dijeron que siempre se sienten en paz, siete de ellos se encuentran en América Latina, una región donde muchos países también tuvieron un alto índice de experiencia positiva.

Los 10 mejores países donde la gente siempre están en paz son:

1. Nicaragua
2. Uzbekistán
3. El Salvador
4. Panamá
5. Honduras
6. Paraguay
7. República Dominicana
8. Uruguay
9. Sudáfrica
10. España.

En Uzbekistán, el 72% de las personas dijo sentirse siempre en paz y en El Salvador el 71% de las personas dijo lo mismo, pero Nicaragua está en la cima.

Con nuestra realidad se enredan los que quieren y es tan amplia nuestra democracia que indudablemente la necedad y brutalidad tiene derecho a equivocarse aunque eso jamás podrá revertir lo felices que somos y no porque lo diga una agencia encuestadora enemiga y al servicio del enemigo de la humanidad sino porque la paz que tenemos es un bien traducido en la certeza de tener esperanza en el futuro, en que las cosas están bien y estarán mejor porque estamos llenos de energías positivas sabiendo que la guerra y el odio nunca más volverán.

Por supuesto que ese estado óptimo no debe significarnos que en medio de la paz y la felicidad vamos a dejar de tener tristezas, ansiedades, ira o miedo, porque eso sí sería la negación de nuestro mejor estado de confort porque también qué vida tendríamos en medio de la ausencia de problemas, nos negaríamos el poder de solución a las espinas que encontramos en el camino y con ello la satisfacción de encontrar la respuesta correcta a cada conflicto que surja. Lo normal es transitar entre todos los estados emocionales; por ejemplo, ante la pérdida de un familiar no se puede estar feliz, pero parte de la felicidad es también encontrar almas solidarias que nos confortan.

Hay países más felices y con más paz que otros y eso está íntimamente relacionado con el bienestar de las sociedades, pero en ese sentido Nicaragua ocupa el primer lugar en el mundo porque si una población tiene alimentación, agua, transporte, educación, salud, comunicaciones, carreteras, energización, apoyo para sus emprendedores, estabilidad económica, deportes, solidaridad, sus actividades laborales, económicas, sociales y familiares las realiza bajo total seguridad, significa que vive bajo una democracia plena, una democracia que no se pinta desde el discurso de una tribuna electoral, sino desde lo que tangiblemente recibe como parte de una visión que nos hace vivir bonito y el que vive bonito vive feliz.

Así las cosas, el lugar que ocupa nuestro país, nuestra Nicaragua, en el ranking de las naciones más felices se relaciona con la importancia que le damos a la familia. Por eso mismo nuestras emociones no son negativas, no nos deprimimos con facilidad y nos cargamos abrazamos la paz para construir la felicidad que pese a las amenazas disfrutamos la mayoría de los nicaragüenses.

QUE DIOS SIGA BENDICIENDO A NICARAGUA.