Revertir el Cambio Climático es algo prácticamente imposible, lo que sí pueden hacer naciones como Nicaragua es implementar mecanismos de adaptación y prepararse ante sus consecuencias presentes y futuras, esa es la conclusión a la que ha llegado el experto en temas ambientales, doctor José Antonio Milán.

Recientemente fue presentado el primer volumen del Quinto Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el cual, de acuerdo a Milán, ha corroborado con base en evidencia científica que el hombre es el principal responsable de este fenómeno.

Un aspecto muy importante de este informe, y quizá el que mayor riesgo implique, es que el 60% del calentamiento global se ha acumulado en los océanos, lugar que provee de alimentos a millones de personas y donde se originan los grandes fenómenos meteorológicos como los ciclones y las ondas tropicales.

“Si el calor se está acumulando allí, nos hace pensar que va a haber más energía y por tanto va a haber más dificultades con el comportamiento del clima futuro”, sostuvo.

Adaptabilidad ante un clima impredecible

Milán dijo que este informe tiene la particularidad de reflejar a América Central y el Caribe como una región especial, donde fenómenos con El Niño, La Niña y el sistema del monzón irán haciendo más complejo el clima.

Para el especialista, Nicaragua en los últimos años ha avanzado mucho en materia de adaptabilidad climática. Esto incluye la información fluida disponible a la población, el trabajo en las comunidades desde el Sistema Nacional de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Sinapred), la preparación de la gente, y la identificación de los peligros y los riesgos.

“Eso hay que reconocer ha reducido significativamente los daños y sobre todo la pérdida de vidas humanas. Si estas medidas que se han adoptado no se hubieran hecho, hubiéramos tenido los mismos problemas que teníamos anteriormente cuando cada vez que teníamos un invierno, teníamos muchos muertos, teníamos pérdidas, teníamos daños”, aseguró.

Naciones industriales responsables

El experto dijo que el actual desorden climático es producto de las emisiones de gases de las naciones industrializadas.

“Eso es irreversible. Es irreversible porque las concentraciones están allí desde los años 1800 y sus efectos son efectos que han ido creciendo en el tiempo y son efectos a largo plazo”, subrayó.

Nicaragua un ejemplo

Milán destacó que existe la posibilidad de que la humanidad pueda atenuar los grandes peligros del cambio climático, no obstante, señaló que ello dependerá de la voluntad política de los países altamente desarrollados.

Para el científico lo que “ha hecho Nicaragua en muy corto tiempo (cambio de la matriz energética) era lo que podían y debían haber hecho los países industrializados hace mucho tiempo”.

“No se trata de negar ni impedir el desarrollo. Creo que al contrario: transicionar (cambiar) a un sistema energético más dependiente de los recursos naturales que son renovables pues hace una economía mucho más equilibrada, mucho más justa, mucho más equitativa, y por supuesto mucho menos depredadora ambientalmente”, explicó.

Hay que tocar el modelo económico

Milán es de la opinión de que lo que se necesita para hacer frente al Cambio Climático va más allá de lo que se acuerda en las mesas de negociaciones internacionales.

Al respecto indicó que el gran capital es quien tiene mayor peso al momento de la reducción de las emisiones de gases.

“Producir esa transición significa tocar el modelo económico actual”, destacó.

Posición del ALBA es esperanzadora

Para Milán el modelo de desarrollo económico defendido por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), es una alternativa esperanzadora para enfrentar esta variabilidad climática ya que prioriza la armonía con el medioambiente y la no dependencia excesiva de los combustibles fósiles.

Nicaragua como parte del ALBA, destacó, tiene un modelo que pone como centro de desarrollo al ser humano.

“Al situar al ser humano de primero, eso significa que las demás relaciones de carácter social y económico giran alrededor del beneficio humano, y no como otros modelos que tienen como centro al capital y la producción de riqueza”, ejemplificó.

“Esa es la gran diferencia y esa pudiera ser la esperanza y la salvación. (El ALBA) es un modelo que vale la pena replicar”, sostuvo.

Cambiará la vida

Consultado sobre las consecuencias que tendrá el cambio climático en Nicaragua en la agricultura y en las poblaciones costeras, el doctor Milán plantea proyecciones que inevitablemente obligarán al país a adaptarse a una realidad diferente.

Indicó que para el 2050 la temperatura podría subir más de dos grados, afectando por lo tanto la producción de granos como el maíz y los frijoles. Sin embargo, aseguró que si para Nicaragua las afectaciones serían graves, para países como Guatemala, El Salvador y Honduras, serían devastadores, ya que la producción de estos granos prácticamente colapsaría.

Igual de alarmante es la proyección de que a finales del siglo los océanos subirán 80 centímetros. “Nosotros tenemos en la Costa Atlántica partes muy bajas y en esas zonas muy bajas el mar va a penetrar”, explicó. Sobre este punto, dijo que el fenómeno es muy lento a tal punto que la población no se daría cuenta de este sino hasta “un golpe de marea” provocado por un huracán o una tormenta.