Afortunadamente en el pleito vecinal no hubo lesiones, ni delitos graves que perseguir, por lo que ambos decidieron someterse a la figura de mediación judicial, que promueven conjuntamente la Policía Nacional y la Dirección de Regulación Alterna de Conflicto (DIRAC) de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). El DIRAC tiene 11 años de estar funcionando bajo la jurisdicción del Poder Judicial.

En la mediación, tanto Carlos y Filiberto se comprometieron a promover el diálogo y la conversación, antes de los insultos y las agresiones físicas, ayudando con esto a reducir el número de procesos judiciales y policiales que reciben las autoridades.

Este tipo de controversias protagonizadas por estos vecinos del barrio Boer, son calificadas por las autoridades como “faltas o delitos menores” que pueden resolverse sin necesidad que sea conocido por una autoridad judicial, fomentando de esta manera la tolerancia y la convivencia sana entre los nicaragüenses y también el ahorro de recursos en procesos tediosos y difíciles para las familias.

Carlos y Filiberto fueron el primer caso resuelto en la recién inaugurada Sala de Mediación del DIRAC en la subdelegación policial Julio Buitrago, ubicada en el barrio Boer. Oficinas como estás se han establecido en los diferentes distritos policiales de Managua capital y en los municipio de Tipitapa y Ciudad Sandino.

Leticia Herrera, jefa del DIRAC de la CSJ, manifestó que gracias al apoyo del PNUD, se está diseñando programas en conjunto con la Policía Nacional, para abrir Salas de Mediación en las principales cabeceras municipales del país.

“En el transcurso del año se van abrir en seis departamentos. Así paulatinamente vamos a ir cubriendo en aquellos municipios de acuerdo a las prioridades que tengan las autoridades policiales”.

Herrera explicó que la “mediación previa penal” solamente puede ser aplicada en aquellos delitos considerados “menores o faltas”, como por ejemplo una riña vecinal, agresiones físicas sin lesiones graves, accidentes de tránsito de poca cuantía, entre otros tipificados por las leyes del país.

“Esto permite descongestionar a la policía y a los jueces, con problemas que a veces son de baja categoría. Por ejemplo un homicidio culposo por imprudencia peatonal, eso puede ser mediable o un pleito de vecinos, esos casos se pueden arreglar y todo es que haya disposición de las partes”.

Herrera señaló que el año pasado de 12 mil casos que se sometieron bajo la figura de la mediación, se lograron resolver con feliz término un poco más de ocho mil  situaciones.

La figura de la mediación, no solamente garantiza la solución ágil de un problema, también ayuda reducir gastos económicos a las familias involucradas, al gobierno y a las autoridades judiciales.