"Qué solos se quedan los muertos”, es la frase contundente que pronunció el poeta del siglo de oro español, Jorge Manrique, en los funerales de su padre. Y Federico García Lorca, siglos después, fue tan contundente como Manrique, al expresar en una mesa de tragos en Madrid: “Qué triste y solas se quedan las abandonadas”.

Proporciones guardadas, como diría Carlos Martínez Rivas, eso es lo que con un dramatismo increíble, le sucedió a la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchillia, los últimos dos días en la 68 Asamblea de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La señora Chinchilla llegó con bombos, platillos y espada en ristre a la ONU con la esperanza que “le daría a Nicaragua una lección” sobre sus diferendos fronterizos pues, aparentemente, tenía un plan bien coordinado con Colombia, Jamaica, Panamá y otros países y con el plenario de la Asamblea a su favor.

En sus elucubraciones, producto más bien de su desesperación al ver que su propio pueblo la rechaza, la presidenta Chinchilla se imaginaba a los presidentes de Colombia, Panamá y Jamaica atacando sin piedad a Nicaragua, y el plenario de la Asamblea aplaudiéndola frenéticamente de pie, como símbolo de apoyo total.

Pero sorpresa de sorpresas. La presidenta Chinchilla estaba sola y abandonada y ante su asombro, vio que la inmensa mayoría del plenario, diplomáticamente, se retiraba en silencio mientras atacaba a Nicaragua. Más sorprendida, la mandataria costarricense se sintió como una balsa a la deriva en alta mar, al observar cómo desfilaban por el podio los presidentes de Colombia, Panamá y Jamaica, que presuntamente la apoyarían.

Asi vimos como, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ni siquiera se refirió al fallo que dicto a favor de Nicaragua la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que restituyó a nuestro país 90.000 kilometros de mar territorial en el Caribe, usurpado por Colombia durante siglos y la nueva demanda de Nicaragua ante la CIJ para que expanda su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas.

El gobierno de Jamaica ni siquiera firmó un documento de intención en el que supuestamente apoyaba a Costa Rica en su diferendo fronterizo con Nicaragua. Jamaica, según voceros gubernamentales, tiene otras cosas más importantes que resolver en su propio país.

Y finalmente, el golpe de gracia y para ponerle más sal a la herida, a la mandataria costarricense se lo dio Panamá, su vecino hacia el sur.

Bien es sabido que Panamá ha tenido, a través de la historia, una cancillería muy profesional y siempre ha buscado a través del dialogo la solución de problemas entre naciones.

Nicaragua, por su parte, con el Gobierno liderado por el Comandante Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo, han dado muestras hasta la saciedad, de buscar soluciones a los problemas a través del diálogo.

Y eso es lo que ocurrió en la Asamblea de la ONU. Los cancilleres de Nicaragua y Panamá firmaron un documento de intenciones para resolver por la vía del diílogo, cualquier diferendo que pueda surgir en la demanda de Nicaragua ante la CIJ para que expanda su plataforma continental en el Mar Caribe más allá de las 200 millas náuticas.

Para la presidenta Chinchilla todo estaba consumado. Informes provenientes de la ONU aseguran que las oficinas de Costa Rica ubicadas en el edificio de esa organización, había un silencio sepulcral y la desolación rondaba por todos sus rincones.

La algarabía que reinaba en la delegación costarricense antes del inicio de la sesiones de la ONU, se había esfumado como por encanto.

Pero el trasfondo de esta estrepitosa derrota que sufrió la presidenta Laura Chinchilla en la ONU, es que los costarricenses la han calificado como el peor mandatario que ha tenido ese país en su historia y su administración se ha desplomado, se ha hecho añicos y se ha triturado con casi el 70 por cientos de sus conciudadanos aplazándola.

Entonces, lo único que le quedaba a la Señora Chinchilla, era atacar a Nicaragua con la esperanza de recuperar, a través de un nacionalismo estúpido, alguna popularidad, si es que algo le quedaba. TODO SUS CALCULOS LE FALLARON.

Nicaragua, una vez más, sale triunfante porque de su lado está la verdad.

Y para terminar, una frase del Comandante Bayardo Arce: “Me da pesar Doña Laura”.