La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), en coordinación con el Ministerio de Salud (Minsa), realizó un taller evaluativo acerca de los mecanismos de prevención y control del Mal de Chagas en Centroamérica.

JICA desde el año 2000 ejecuta un proyecto de control de esta enfermedad en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. El proyecto ya ha concluido en todos estos países excepto en Nicaragua, de allí la importancia de compartir experiencias acerca del tema.

“Honduras, El Salvador y Guatemala aún están ejecutando esa vigilancia y allí podemos aprender como lograron mantener la sostenibilidad de vigilancia, las dificultades que tuvieron, cómo resolvieron y cómo tienen que trabajar a futuro”, dijo Jiro Nakamura, asesor líder del proyecto.

Nakamura destacó la vigilancia con participación comunitaria como pieza fundamental para enfrentar la transmisión vectorial de esta enfermedad, la cual no presenta síntomas, algo que dificulta detectar a los pacientes que la portan.

Según los especialistas el vector transmisor de la enfermedad es el chinche picudo, el cual debe ser eliminado de los hogares para evitar la infestación.

Soraya Morales, del programa de vectores de Guatemala, destacó el apoyo del JICA para combatir esta enfermedad en 10 departamentos prioritarios.

“El programa de vectores ha hecho el sinergismo a través de sus colaboradores voluntarios para chagas, y así poco a poco ha ido involucrando a las municipalidades en el mejoramiento de las viviendas en búsqueda de chinches, en la captura y envío de las chinches a los centros y puestos de salud más cercanos”, explicó.

Morales indicó que en su país el índice de infestación ha bajado drásticamente. “Hay departamentos donde teníamos altos índices de infestación y han bajado en más del 50%”, afirmó.

El doctor Lenin Pérez, coordinador del programa del mal de Chagas en Nicaragua, indicó que en el país el proyecto es ejecutado en los Silais de Matagalpa, Estelí, Nueva Segovia, Madriz y Jinotega.