Las representaciones de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) presentaron sus denuncias ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas (ONU) por las continuas agresiones del régimen de Israel contra Palestina.

Las denuncias fueron presentadas en el desarrollo de la vigésima cuarta sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos, que se celebró el lunes en Ginebra, Suiza.

La delegación de Ecuador exigió apoyar el reclamo de la nación palestina para la creación de un Estado independiente. También condenaron las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen de Tel Aviv contra los palestinos, así como la construcción ilegal de asentamientos israelíes en tierras palestinas.

Por su parte, la representación de Venezuela denunció la negativa del régimen israelí a poner en práctica las recomendaciones del CDH y solicitó el fin de la ocupación de los territorios palestinos y los altos del Golán sirio, así como, restablecer las fronteras de 1967.

Otra de las delegaciones que estuvo presente fue la de Cuba, que denunció a Israel que Israel “continúa quebrantando el derecho internacional humanitario y sometiendo al pueblo palestino a condiciones de existencia que pueden acarrear su desaparición física”.

El relator especial de la ONU para la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos, Richard Falk, mostró su preocupación por el arresto de menores palestinos, criticó las arbitrarias detenciones del Ejército israelí que violan la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles.

Israel mantiene un duro bloqueo desde 2006 a la Franja de Gaza, luego que el movimiento islamista palestino Hamas, ganador de las elecciones parlamentarias palestinas de 2006, controlara el territorio en 2007, frente a los partidarios de Al Fatah, del presidente Mahmud Abbas.

El pasado 29 de julio los negociadores israelíes y palestinos acudieron a Washington para retomar el diálogo de paz que se mantenía bloqueado desde hace tres años. El rompimiento de las conversaciones se registró en septiembre de 2010, cuando Israel continuó ocupando terrenos ilegalmente en Jerusalén Este y Cisjordania.

Estos asentamientos son considerados ilegales porque fueron ocupados por Israel en la guerra de 1967. El régimen de Israel había acordado congelar la construcción de asentamientos en 2002, pero ha pasado más de una década y se mantienen sin cumplir este compromiso, pese al rechazo de la comunidad internacional.

En estas reuniones se debe tratar el tema de las fronteras de 1967 o el reconocimiento de Israel como estado judío, así como la petición palestina de que los israelíes congelen la construcción de asentamientos en Cisjordania y procedan a liberar prisioneros.