Mientras el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aumenta su actitud bélica y arrogante, las voces de la sensatez aumentan dentro del pueblo colombiano, manifestando que ese país debe aceptar inmediatamente el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), que reconoció la SOBERANIA DE NICARAGUA sobre territorios marítimos que habían sido usurpados por Colombia durante siglos.

El mandatario colombiano, que podría convertir a su país en un estado forajido, y lleno de prepotencia, se plantó en una fragata frente a las costas nicaragüenses en el Mar Caribe con una actitud amenazante e intentar infructuosamente desconocer el fallo de la CIJ del 11 de noviembre del 2012, que reconoció la SOBERANIA DE NICARAGUA sobre más de 90 mil kilómetros de mar a Nicaragua.

Tal y como hemos informado, las voces sensatas en Colombia que van desde expertos en Derecho Internacional, hasta analistas y el pueblo en general, le han solicitado al presidente Santos que acepte y acate de inmediato el fallo de la CIJ para no convertir a Colombia en estado fuera de la ley.

Pero la gran sorpresa que se llevó el mandatario colombiano es que, mientras se paraba como un “napoleoncito caribeño” sobre la fragata de guerra, a pocos kilómetros el Vicario Apostólico de la Isla San Andrés, le exigía que debe cumplir con el mandato de la CIJ.

Contundente y sin ambages, el Vicario de San Andrés, Monseñor Eulises González, le recordó al presidente Santos, que Colombia suscribió un convenio con el máximo tribunal de justicia del mundo y debe acatar sus sentencias.

Como persona sensata, Monseñor González le manifestó al presidente Santos que lo más razonable es buscar una salida a través del diálogo con Nicaragua para que los pescadores de San Andrés puedan seguir pescando en el mar que ahora le pertenece a Nicaragua.

Más claro no canta un gallo, dice el refrán, pues eso es lo que el Presidente CONSTITUCIONAL de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, es lo que le ha planteado en numerosas ocasiones al mandatario colombiano.

La verdad es que el Presidente Ortega, desde el mismo día de la sentencia de la CIJ, anunció que los pescadores de San Andrés podrían continuar pescando en agua que ahora le pertenecen a Nicaragua por ley y justicia, pero, por supuesto, todo bien reglamentado.

Me ha conmovido la siguiente frase del Vicario de San Andrés por su tremenda rotundez: “Yo aspiro a que en el futuro este mar que ahora es de Nicaragua, pueda ser el lugar donde los pescadores de San Andrés puedan seguir pescando si hay buenas relaciones”. Contundente, realmente.

Mientras el “napoleoncito caribeño” continúa con su arrogancia y prepotencia, a la vez que su popularidad se desploma vertiginosamente, Nicaragua continúa en su misión de recuperar todo el mar que le ha sido usurpado por Colombia.

En ese sentido los representantes de Nicaragua ante la CIJ, ya introdujeron una nueva demanda para la delimitación marítima más allá de las 200 millas náuticas en el Mar Caribe que, por derecho de la leyes marítimas internacionales le pertenecen a Nicaragua.

Contrario a lo que le sucede al mandatario colombiano que lo rechaza la población, en Nicaragua, el Presidente CONSTITUCIONAL, Comandante Daniel Ortega, no solo obtiene el respaldo total de todos los nicaragüenses en su nueva demanda ante la CIJ, sino que su popularidad va en aumento cada día.

Desde obreros, campesinos, maestros, oficinistas, profesionales y cámaras empresariales, públicamente han manifestado su respaldo total al gobierno que lideran el Comandante Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo.

Nunca en la historia de Nicaragua se había producido tanta unidad y es que el pueblo nicaragüense ha comprendido que, desde el Gobierno Central se gobierna para todo el pueblo, sin distinguidos de credos políticos o partidarios.

Y esa UNIDAD TOTAL es la que defiende a nuestro país de los embates de una meléfica y perversa orquestación, en la que se han unido Colombia y Costa Rica, dos países que, al ver que NICARAGUA LOS DERROTA CON LAS LEYES, ellos esgrimen los malos augurios de la guerra.

Y esa perversa orquestación no es producto de nuestra imaginación, sino que provienen de forma clara y cristalina, de ciudadanos sensatos de Colombia y Costa Rica.

Expertos en derecho internacional de Colombia y analistas políticos, le han prevenido y advertido al Presidente Juan Manuel Santos, que no se embarque en confabulaciones con otros países, (refiriéndose a Costa Rica), porque eso sería nefasto para su país.

Para reconfirmar esta confabulación, esta orquestación, el diputado costarricense, Claudio Monge Pereira, reveló en el Congreso de su país, que los servicios de inteligencia de Colombia, le habían entregado fotografías falsas al gobierno de Costa Rica sobre la presunta apertura de caños en Harbour Head por parte de Nicaragua.

Claro, Costa Rica, a sabiendas que las fotografías eran falsa, quiso hacer un escándalo, pero fracasó nuevamente, porque a estas alturas ya nadie le cree por mentir una y otra vez. Es decir, Costa Rica va en camino de convertirse en un estado mentiroso y compulsivo.

Por supuesto que Nicaragua, a través de su Canciller, Samuel Santos, en una nota oficial, le hace saber al “vecino del sur” que: “pareciera que Costa Rica se está prestando a una campaña orquestada por otros países de la región”.

El silencio en el “vecinos del sur” es sepulcral, como ya es bien sabido, es su estilo.

Nosotros, en Nicaragua, estamos con los ojos y oídos bien abiertos, velando por NUETRA SOBERANIA recuperada en el Mar Caribe y con la seguridad de que la CIJ fallará a nuestros favor en la demanda de que la delimitación marítima sea más allá de las 200 millas náuticas desde nuestras costas caribeñas.