Casi la totalidad de los 165 mil 515 trabajadores estatales de Nicaragua continúan disfrutando hoy de los feriados con motivo de las fiestas patrias, celebradas por lo alto pese a los aguaceros constantes en estos días.

De acuerdo con el artículo 66 del Código del Trabajo, el 14 y 15 de septiembre son feriados nacionales obligatorios, con derecho a descanso y goce de salario, pero al caer sábado y domingo este año fueron trasladados para el viernes y el lunes, de manera respectiva.

Los trabajadores de empresas que por su naturaleza están afectadas por el ciclo agrícola y de las entidades cuyas actividades no pueden interrumpirse fueron los únicos del sector estatal sin el beneficio.

Tanto los favorecidos por el descanso retribuido como los que no celebraron de cualquier manera el advenimiento de un nuevo aniversario de la Declaración de Independencia, rubricada el 15 de septiembre de 1821 por este país, junto a Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica.

A pesar de las lluvias intermitentes el fin de semana, que obligaron a evacuar a 77 familias en distintos puntos del territorio, miles de personas asistieron a los desfiles de bandas rítmicas, gimnásticas, ferias de productos tradicionales, visitas a sitios históricos, exposiciones y otros, organizados por la efeméride.

Paralelo a la celebración por los 192 años de la ruptura política con la metrópoli española, nicaragüenses de todas las generaciones festejaron en estos días la batalla de 1856 en la Hacienda San Jacinto, donde indígenas y mestizos derrotaron sin grandes recursos a las huestes numerosas y bien armadas de William Walker.

Ello en medio de la controversia con Colombia, por la negativa del gobierno de Juan Manuel Santos a acatar el fallo de la Corte Internacional de Justicia respecto al diferendo fronterizo con este país en el mar Caribe, frente a lo cual todos los sectores hicieron causa común con el gobierno de Daniel Ortega.

Las declaraciones de los diputados, ambientalistas, juristas, educadores, universidades estatales y otras, mostraron la cohesión entorno a la administración sandinista en un tema medular para la nación, que demostró su disposición a defender la soberanía ganada en estos casi dos siglos de decretada la independencia política.