El Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes, reiteró el llamado a los señores Álvaro Montealegre, Roberto Bendaña y Hugo Paguaga, a que regresen el dinero que la orden religiosa Santa Teresa de Jesús les entregó a la empresa panameña International Investments and Financial Services, Inc..

El llamado que hace Monseñor Brenes se da 24 horas después que recibió una carta remitida por Montealegre Rivas, donde pide la intercesión del prelado, para que les ayude a concertar una reunión con las monjitas, las que se han negado a tener cualquier vínculo con los procesados, dado que existe un proceso judicial en marcha.

Montealegre el pasado 26 de agosto remitió una carta a Monseñor Leopoldo Brenes, donde le solicita una audiencia para darle explicaciones del dinero de las monjitas. En la carta Montealegre intenta exonerar de culpa a Bendaña.

Brenes confirmó que recibió la carta, pero minimizó el contenido

¿Qué peso tiene esta carta, porqué se la envió?, se le preguntó a Monseñor Brenes, quien contestó “no sé (risas) sólo la recibí, ayer la leí y nomás”. ¿Tiene algún valor? “No”, respondió enfático.

Agregó que el proceso sigue su curso en los juzgados, pero que lo recomendable es que regresen el dinero.

“Nosotros no tenemos nada que ver, que sean las hermanas con él que se arreglen”, contestó Brenes a otra pregunta que le realizamos.

“Las hermanas me comentaron la vez pasada que están esperando que les diga cuándo le van a cancelar y se acaba todo. Yo pienso que si hay una empresa seria y el dinero está ahí y las hermanas ya lo están reclamando, lo lógico es que se le regrese su dinero”.

Aseguró que las hermanas teresianas le manifestaron que son más de 526 mil dólares lo que le entregaron a Montealegre, Bendaña y Paguaga, con el propósito de invertirlos en obras para la juventud y actividades educativas.

Refirió que con ese dinero las hermanas religiosas quieren remodelar una parte del colegio Teresiano, así como otras actividades sociales en pro de la salud.

“Eso es para unas obras que ellas van haciendo y que fue a partir de actividades y donaciones que fueron recogiendo ese dinero y como no lo iban a ocupar en ese momento, entonces pensaron ellas, depositarlo para guardarlo y ganar un cierto interés”, mencionó.

¿Qué hará con la carta?, fue la última pregunta que se le hizo al prelado, quien respondió “pues no, ya se guardó, porque sólo atendí una carta que se mandó y yo no le encuentro ningún sentido”.