El Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) finalizó esta semana la entrega de 50 obras de mejoramientos de emergencia para igual número de familias del municipio de San Carlos, departamento de Río San Juan.

Las obras de mejoramiento constituyen un importante aporte a las familias nicaragüenses, brindando un espacio digno y seguro en sus viviendas para mejorar sus condiciones de vida.

Mario Umanzor, gerente de operaciones de Invur, explicó que en la última fase del proyecto, se entregaron 9 mejoramientos. Estos mejoramientos fueron protagonizados por adultos mayores que también están siendo atendidos por otros programas sociales del Gobierno Sandinista.

“Estamos entregando 9 mejoramientos de un proyecto de 50 hechos aquí en San Carlos, restituyendo los derechos, como el compañero Daniel y la compañera Rosario , nos han indicado. Además se entregaron 20 viviendas en la Costa Sur y se pretende en esa misma zona inaugurar 19 viviendas más”, dijo Umanzor.

“Esto significa mucho. El tener una vivienda actualmente es tener salud y tener seguridad. Para un niño vivir digno es vivir mejor, estudiar mejor y no enfermarse por ningún motivo”, agregó el servidor público.

Umanzor indicó que en todos sus programas el gobierno prioriza a las familias pobres de Nicaragua, para restituirles sus derechos dignamente. Además señaló que en el caso del Invur, la mayoría de las familias protagonistas complementan los proyectos con la mano de obra y de esa manera se logra que la familia aprecie y cuide el bien que se les está entregando.

En el marco del mes de la Patria, Umanzor indicó que el Invur estará celebrando con la inauguración de más viviendas para nuevas familias en todo el país.

Doña Modesta Nova, de 89 años de edad, comentó que su mejoramiento quedó bonito. “Ahora estoy más segura y no me mojo, duermo rico en mi camita”, expresó la anciana que vive acompañada de uno de sus hijos.

“La construcción está bastante buena. El zinc de toda la casa es un pazcón, pero ahora con esta construcción ya mi mama no se va a mojar por la noche. Esta más segura”, indicó el hijo de doña Modesta.

Por su parte Juan Pablo Sevilla, otro adulto mayor que es protagonista de la restitución del derecho a vivir seguro, dijo que se sentía bien con la construcción que le da más tranquilidad y seguridad por las noches.

“Estoy fresco aquí y todo tranquilo, no me hace falta nada. Tengo buen alimento y un techo digno. Antes andaba de aquí para allá errante, pero ahora no, ahora vivo aquí”, dijo Juan Pablo.