Bayardo Arce, asesor para Asuntos Económicos de la Presidencia de Nicaragua, asegura que la construcción de Canal Interoceánico es un proyecto ambicioso que beneficiará a Centroamérica.

¿Por qué crear el canal?

Es un reto factible que responde a un sueño histórico y está siendo empujado con el espíritu que otros han señalado. Cerramos el período del presidente Ortega 2007-2011 con un crecimiento de 5%. Luego vimos las perspectivas de seguir creciendo a un 5%, que es un buen parámetro para la región, pero concluimos que no era suficiente, porque no nos va a sacar de la pobreza, por lo cual se tenían que asumir retos audaces y de ahí que volvimos a poner sobre el tapete la construcción del canal.

¿Cómo fue el proceso de financiamiento?

Al año de lanzar el proyecto comprobamos que no estaba al alcance de los gobiernos. Después de un año de búsqueda de cooperación, esta fue nula, por lo que decidimos hacer del canal un proyecto atractivo para el sector privado, y se buscaron empresarios. Muchas veces a los centroamericanos nos toca llegar de último; entonces, decidimos saltarnos las trancas y asumir el reto de construir el canal.

¿En qué se beneficia CA?

Poner en el centro de la región la vía de intercambio comercial más grande del mundo; eso irradiará sobre los demás países. Convendría a los países del Istmo construir ramales que conecten con el canal. Además, el proyecto será una oportunidad de empleo para los centroamericanos, porque se requerirá mano de obra calificada para la construcción y operación, la cual no necesariamente se tiene en Nicaragua.

¿Cómo impulsan el clima de negocios?

Desarrollamos un nuevo modelo que es la triple alianza. Se gobierna en consenso con empresarios y sindicatos. Todas las medidas económicas y decisiones fundamentales pasan por un consenso con esas partes, lo que crea un clima de negocios que nos ha vuelto más atractivos.

¿Qué factores deberían tener en cuenta los otros países para impulsar grandes proyectos?

Somos enemigos de transmitir recetas, pero como es muy simple, nos atrevemos a aconsejar que intenten mantener un diálogo permanente con sus agentes económicos, porque la economía no puede sacarla adelante a un gobierno solitario, por mucho dinero que tenga.