La gran expectativa sobre el nuevo iPhone 5S y su innovador lector de huellas fue directamente proporcional a la polémica que generó por la seguridad de la información de los usuarios y los posibles usos que la compañía podría hacer de la misma.

Fue por ello que uno de sus directivos de Apple tuvo que salir a explicar que el nuevo dispositivo no almacenará imágenes de las huellas dactilares, ni permitirá que terceros incorporen la nueva herramienta a sus apps.

Dotado con un sensor situado en el botón de entrada, el iPhone 5S es capaz de escanear y registrar cinco huellas digitales diferentes, lo que permitirá a los usuarios compartir su teléfono con personas de confianza, su pareja o sus hijos, por ejemplo.

La información biométrica se registra únicamente en el chip del aparato, en un lugar separado del resto de los datos y se actualizan cada vez que los usuarios utilizan el lector de huellas digitales.

Apple afirma que "las huellas digitales son encriptadas y no se envían a los servidores", precisa Graham Cluley, investigador especializado en seguridad informática, que hace referencia en un blog a las últimas revelaciones sobre el espionaje de los internautas estadounidenses por parte de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad).