Un grupo de expertos de Reino Unido demostró que la oxitocina, conocida como la hormona del amor, influye en las relaciones de persona a persona y pudo haber evolucionado hacia áreas relacionadas con la afinidad grupal, según reseñó este jueves Prensa Latina.

De acuerdo a un artículo publicado por la revista especializada Nature, los científicos ya conocían que esta hormona desempeñaba un papel relevante en la formación y mantenimiento de los lazos entre una madre y un hijo, así como en los apegos sexuales.

Sin embargo, sugiere además que los resultados de esta investigación abren las puertas a posibles nuevos tratamientos para el autismo y otros trastornos neuropsiquiátricos como la esquizofrenia.

Los especialistas descifraron las complicaciones neuropsicológicas que respaldan el papel de la oxitocina en las interacciones sociales.

De esta forma, se centraron en los acontecimientos biomecánicos que tienen lugar en una región del cerebro llamada núcleo accumben, que resulta muy importante para los sistemas de recompensa.

Asimismo, realizaron observaciones sobre el comportamiento de ratones machos, que revelaron la preferencia de los animales por la compañía grupal. Además, los expertos detectaron la hormona del amor en los ratones y procedieron a bloquearla. Como resultado, se disminuyó significativamente la tendencia de socialización de estos animales.

En el estudio, los investigadores también detectaron que la oxitocina causa la liberación de otro químico del cerebro muy importante llamado serotonina. Según los autores, la combinación de ambas es lo que se necesita para la recompensa social.

Investigaciones previas plantean que las hormonas son sustancias secretadas por células especializadas, que viajan a través del torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos.