Al menos un millar de personas se congregaron, la noche de este miércoles, en las afueras del Estadio Nacional de Santiago de Chile, para encender velas y recordar a las más de tres mil 200 víctimas y 38 mil torturados que dejó la dictadura del general Augusto Pinochet, entre lso años de 1973 y 1990.

Los chilenos se reunieron frente al recinto deportivo, ubicado en la comuna de Ñuñoa, donde fueron detenidos más de 40 mil prisioneros políticos tras la instalación de la dictadura de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, el mismo día del golpe de Estado contra el líder socialista Salvador Allende, asesinado durante la asonada militar.

Con velas en el piso, claveles rojos y fotografías de las víctimas que aún permanecen desaparecidas, familias enteras rindieron homenaje a los ejecutados y desaparecidos, justo cuando se cumplen 40 años del derrocamiento de Allende, perpetrado pro su intento de poner en práctica una revolución socialista, sin el uso de las armas.

Otras cientos de personas permanecían también en la cancha y las graderías, “todos con un sentimiento de recogimiento” por tantas víctimas. En las paredes del recinto un cartel decía: "Somos los nietos e hijos de quien no pudiste matar", mientras otro grupo de personas colocó zapatos de plástico transparente con velas en su interior, simbolizando a los desaparecidos.

El encendido de velas se realiza todos los años, aunque esta vez, por tratarse del 40 aniversario, concurrió más gente de lo habitual, al final de una jornada de conmemoración que se inició con disturbios en barrios periféricos de la ciudad capital.

Precisamente, las protestas son tradicionales en esta fecha, cuando en barrios pobres de Santiago pobladores expresan su descontento contra el sistema político y económico que rige actualmente a la nación, el cual consideran es simplemente herencia de la dictadura.

La agencia AFP recoge que el modelo neoliberal instaurado por Pinochet ha logrado que Chile tenga una reconocida estabilidad económica pero con una enorme desigualdad, debido a la privatización de la educación, la salud y las pensiones, mientras que en términos políticos, legó una democracia muy poco representativa.

Chile conmemoró este miércoles 40 años del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet, con enfrentamientos con la policía en barrios periféricos, reclamos de cambios y una profunda y dura revisión de su historia.

La jornada arrancó y finalizaba con disturbios en barrios periféricos de Santiago, antiguos bastiones de oposición a la dictadura, donde manifestantes levantaron barricadas y se enfrentaron con la policía.