Una vez más, el gobierno de Colombia desprecia y pisotea las leyes internacionales por boca propia de su presidente Juan Manuel Santos, al declarar que es “inaplicable” el fallo del 11 de noviembre del 2012 de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que reconoció la SOBERANIA DE NICARAGUA, sobre territorios marítimos que habían sido usurpados por Colombia durante siglos.

Pero el mandatario colombiano, lleno de prepotencia, no se queda con su vocablo de “inaplicable”, sino que ahora “proclama” que debe firmarse un “tratado” con Nicaragua.

Deduzco que para el presidente Santos, firmar un “tratado” con Nicaragua significa regresar a la situación marítima que existía antes del histórico fallo de la Corte Internacional de Justicia.

Una y otra vez, el mandatario Santos ha rechazado los continuos llamados del Presidente comandante Daniel Ortega, de iniciar inmediatamente un diálogo constructivo.

El Presidente Ortega le ha manifestado al mandatario colombiano, llamado tras llamado para formar una comisión colombiano-nicaragüense para que salga un acuerdo, pero nunca responde positivamente, sino que con amenaza tras amenaza.

Ante ese irrespeto a las leyes internacionales de la que Colombia es signataria, el Comandante Ortega no se cansa de proponerle a ese país sudamericano, coordinar la aplicación del fallo de la CIJ que, dicho sea de paso, es lo único a lo que Nicaragua está dispuesto a dialogar.

Mientras el presidente Santos toca los tambores de conflictos, cada día en su país surgen voces realmente sensatas, no solo dentro de juristas serios especialistas en Derecho Internacional de reconocida fama mundial, sino dentro de la población colombiana que poco a poco va entendiendo que los fallos de cortes internacionales, las que Colombia ha firmado todas, son de cumplimiento ineludible.

Pero no solo los juristas colombianos SENSATOS se han pronunciado para que Colombia cumpla con el fallo de la CIJ, sino que, de acuerdos a periódicos colombianos, un grupo de asesores extranjeros expertos en Derecho Internacional y contratados por el Presidente Santos, también, en forma discreta, le informaron al mandatario suramericano que no se podía hacer nada porque no había resquicios por donde apelar y porque los fallos de la CIJ se deben cumplir.

Para darle un golpe contundente a las pretensiones del Presidente Santos, no solo esos juristas SENSATOS han recomendado acatar el fallo de la CIJ, sino que un mismísimo ex presidente colombiano, Ernesto Samper, declaró públicamente en Bogotá, que los asesores extranjeros citados en el párrafo anterior, habían recomendado acatar el fallo de la CIJ.

Pero la terquedad del Presidente Santos lo ha llevado al desborde de la insensatés que, según esos mismos periódicos colombianos, es producto del desplome de su popularidad que ha puesto en peligro su reelección.

Con su actitud, el Presidente Santos podría convertir a Colombia en un estado forajido, no solo por desconocer el fallo de la CIJ, sino por convertirse en un violador de las leyes internacionales de las que Colombia es firmante.

Mientras tanto, el comandante Ortega, por primera vez en nuestra historia, ha defendido realmente y por todos los flancos NUESTRA SOBERANIA NACIONAL y ha ordenado a nuestra FUERZA NAVAL, proteger en el Mar Caribe los intereses sagrados de nuestra PATRIA.

Y para reforzar las órdenes del Presidente Ortega, el Jefe del Ejército, General Julio Cesar Avilés ha reiterado que el fallo de la CIJ, que definió los límites de Nicaragua y Colombia en el Mar Caribe es invariable y que, desde noviembre del 2012, nuestro país ha ejercido SOBERANIA en las áreas cuyos derechos les fueron restituidos.

Para que no queda ninguna duda, el Comandante Daniel Ortega proclama siempre con convicción: En el Mar Caribe ejercemos NUESTRA SOBERANIA EN PAZ.

Esperemos que las voces sensatas que aumentan cada día en Colombia, hagan recapacitar al presidente Santos y acate el fallo de la CIJ y, como reitera el Presidente Ortega, sentarse a dialogar.