Las declaraciones del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, la noche de este lunes, pretendieron desconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, a la vez que se hizo eco de una propuesta hecha por el Presidente Daniel Ortega recientemente de celebrar un tratado para la aplicación del mandato del máximo tribunal internacional.

Hoy la canciller colombiana, María Ángela Holguín, se explayó sobre los afirmaciones de Santos, asegurando que su país no está desconociendo la jurisdicción de la Corte, sino que están señalando que el fallo es "inaplicable".

Al mismo tiempo, aseguró que Colombia está dispuesta al diálogo con Nicaragua para la firma de un tratado de delimitación de fronteras, tal y como propuso nuestro país.

"Ojalá se pudiera un diálogo con Nicaragua para el tratado", afirmó categórica Holguín.

“En ningún momento estamos desconociendo la jurisdicción de la Corte de La Haya (…) Tampoco estamos desconociendo el fallo. Estamos diciendo que nuestra Constitución no permite su aplicabilidad”, expresó.

“Utilizaremos la diplomacia, no estamos cerrados al diálogo, queremos la paz y la tranquilidad en el Caribe”, agregó.

¿Estamos viendo una nueva oleada de contradicciones por parte de las autoridades colombianas?

En medios de comunicación colombianos, diversos analistas observan igualmente contradicciones en la posición gubernamental.

Carlos Arévalo, experto en derecho internacional de la Universidad de La Sabana, indicó que no existe la figura de la “inaplicabilidad” y que Santos simplemente evitó decir si Colombia acata o no el fallo con la esperanza de una negociación favorable con Managua.

“Santos está dilatando lo que en últimas será de obligatorio cumplimiento”, dijo.

Por su parte, el internacionalista Vicente Torrijos dijo que al anuncio de Santos es “un contrasentido y una falacia porque dice que el fallo no es aplicable, y eso es recibido con agrado por el país, pero luego diluye el optimismo al anunciar que vamos a negociar un nuevo tratado”.

Entre tanto, Ricardo Abello, de la Universidad del Rosario, cree que lo correcto fue abrir el espacio a una negociación con Nicaragua y hacer que se aplique de la mejor manera este fallo para ambos países.

“Debemos ser conscientes de que el fallo no tiene reversa. Desde el 2007 la Corte Internacional dijo que el Meridiano 82 no era la frontera entre ambos países y eso no se le dijo de manera clara al país; ahora, en el 2012 lo que hizo el tribunal internacional fue definir ese límite”, señaló Abello.